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Por lo menos una vez por semana, cumplir el deber de dedicarse a la asistencia, a favor de los hermanos menos felices, visitando y distribuyendo auxilios a enfermos y hogares menos favorecidos.
Quien ayuda hoy, mañana será ayudado.
Prestar servicio espiritual y material en las casas asistenciales de internación colectiva, sin percibir remuneraciones y sin crear constreñimiento a las personas auxiliadas.
Solo impone restricciones a bien quien se acomoda con el mal.
En la casa asistencial de carácter espirita, alimentar la simplicidad doctrinaria, desistiendo de exhibición de cualquier objeto, construcciones o medidas que expresen superfluo o lujo.
El confort excesivo humilla a las criaturas menos afortunadas.
Vivir en respetada familiaridad con todos, desde el siervo menor hasta el dirigente más responsable y categorizado, en los hogares y escuelas, hospitales y puestos de socorro fraterno.
La humildad asegura la visita continua de los Emisarios del Señor.
Jamás retener, inútilmente, los excesos en el guarda ropa y en la despensa, objetos sin uso y reservas financieras que pueden estar en movimiento en los servicios asistenciales.
No hay bienes productivos en régimen de estancación.
Convertir en socorro o utilidades, para los menos felices, reliquias y presentes, joyas y recuerdos afectivos de familiares y amigos desencarnados, escientes de que los valores materiales sin provecho, mantenidos en nombre de aquellos que ya partieron, representan para ellos amargo peso en la conciencia.
Posesión inútil, prisión mental.
Sea cual sea el pretexto, nunca permitir que las instituciones espiritas vayan a depender económica, moral o jurídicamente de personas o organizaciones meramente política, de modo para evitar que sean perjudicadas en su libertad de acción y en su carácter impersonal.
La obra espirita cristiana no se compadece con cualquier cautiverio.
Siempre que los movimientos doctrinarios, en particular los de asistencia social, envuelvan la aceptación de muchos donativos, presentar periódicamente los cuadros estadísticos de los recibimientos y distribuciones, como satisfacción justa y necesaria a los cooperadores.
El deseo de acertar aumenta el crédito de confianza.
Organizar la dirección y base administrativa de las instituciones asistenciales exclusivamente con aquellos compañeros que se eximan de percibir salarios, trabajando apenas con finalidad cristiana gratuitamente.
El trabajo desinteresado sustenta la dignidad y el respeto en las buenas obras.
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses, 3:17)
Espíritu Andre Luiz
Médium Waldo Vieira Extraído del libro “Conducta Espirita” Traducido por Jacob
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