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Las riquezas de la Tierra son perecibles, como nos enseña el Evangelio de Jesús, Pero existe una riqueza que nada le puede afectar ni nadie puede destruir: la riqueza del cielo, que podemos y debemos construir en nuestra alma. Esa riqueza está en nuestras manos. No se encuentra en el subsuelo, ni en las profundidades de los ríos o de los mares.
No precisamos buscarla en cosas exteriores. Miguel Vives, el notable médium español, que escribió este pequeño libro, nos advierte bajo la inspiración de los Buenos Espíritus que le guiaran durante su vida espírita: «Los espiritistas tenemos un tesoro en nuestras manos». Extremadamente modesto, Miguel Vives dio a su libro un título sencillo: Guía práctica del espírita. Con este título, el pequeño tesoro de experiencias, de profunda vivencia espírita y de elevada inspiración, que él compuso, fue publicado por Carbonell y Esteban, en Barcelona.
La segunda edición, notablemente aumentada y corregida, es la que sirvió para esta versión brasileña. Hicimos todo para que este librito, pueda producir, en nuestra lengua y en nuestra tierra, los mismos frutos de luz que produjo, en la sufrida tierra española. La traducción, a pesar de ser hecha de una lengua hermana -y más aún, de la lengua-madre que es para nosotros el castellano-, no fue nada fácil. Miguel Vives escribió estas páginas con la despretensión del espírita que habla a sus hermanos, en el más puro lenguaje popular. Nada de cuidados estilísticos, de preciosismos, de artificios de alguna índole. Escribió claro y preciso. Más todo eso para su gente, en dialecto barcelonés de Tarrasa, el pequeño más activo centro textil de la provincia de Barcelona. Tuvimos, por eso, que esforzamos para mantener un difícil equilibrio, en la doble finalidad al espíritu y a la letra. Es ciertamente, por ese motivo, que el libro de Vives no ha tenido las traducciones que merece. Por otro lado, los propios títulos de los capítulos son demasiado extensos, como se usaba antiguamente. Los simplificamos, sin quitarles o disminuirles el sentido. Otro problema: el tono de conversación personal, con períodos demasiado largos, a veces elípticos, repitiendo palabras y expresiones. Los reducimos a periodos cortos y precisos, de expresión directa en el lenguaje moderno, procurando cuanto posible no quitarles el sabor de confesión y hasta mismo de monólogo íntimo. Fue bien difícil hacer todo eso. Pensábamos gastar unos diez días en la versión, y ella se prolongó por todo un mes. Son así los tesoros ocultos. No los alcanzamos con facilidad. Es preciso coraje, audacia y trabajo para descubrirlos y sacarlos a la luz. Pedimos fuerzas a Dios y estamos convencidos de haber conseguido lo que deseábamos. El librito de Vives aquí está, en su humildad y en su esplendor. Es verdad que lo reescribimos en portugués, mas nuestro trabajo fue apenas el del sastre que hace una ropa nueva para un bello cuerpo. No modificamos la anatomía del cliente: lo vestimos, apenas, y lo hicimos con el mayor cariño y el mayor respeto por su perfección física y espiritual. El título El Tesoro de los Espíritas, que damos al volumen en portugués, no fue de nuestra invención. Lo encontramos en el propio texto de Vives, y el lector se reencontrará con él en el capítulo noveno. Claro, que el tesoro no es el libro. Vives se refiere a la Doctrina Espírita. Pocos de nosotros conseguimos comprender, hasta ahora, el tesoro que tenemos en las manos. Vives nos despierta para eso. Entendemos no haber mejor título, ni más acertado, para este librito que nos guía a la verdadera comprensión doctrinaria. Aparte de eso, Vives nos muestra, con el ejemplo de su vida, cómo haremos del Espiritismo nuestro tesoro inalienable. Extraído del libro "Guía practico para la vida espirita" Miguel Vives
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