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De las jóvenes que se decidieron por seguir al Cristo, desde los primeros instantes del Evangelio en la Tierra, Tecla era uno de los ejemplos más admirables. Se convirtió a la fe cristiana por los labios de Pablo y Bernabé, abandonó los cultos paganos y se hizo fiel discípula del Evangelio, en una época de terribles persecuciones. Denunciada, Tecla fue apresada y condenada. Delante de la hoguera, se tiró ella misma a las llamas, que fueron como apartadas por un viento impetuoso y no le hicieron mal.
La joven de Iconio fue tirada, entonces, a las fieras hambrientas, las cuales, por una vez, no la devoraron. Conmovido y estupefacto, el publico que asistía en el circo a los sangrientos espectáculos, exigió que ella fuese liberada. En aquel día inolvidable, muchos se hicieron cristianos. Tecla tenía sólo diecisiete años de edad.
Hoy, los cristianos no son ya llamados a testimoniar la fe en los circos del martirio. Ahora, el testimonio es de orden íntimo. Debemos enfrentar las llamas de nuestras pasiones y las fieras de nuestras inclinaciones. La lucha del cristiano es consigo mismo. No se trata de vencer en el mundo, pero, sí, de vencer al mundo…
Los jóvenes deben entender que la droga es un agente de las tinieblas, hipnotizándolos para que sus reencarnaciones redunden en un fracaso espiritual. Drogados, los jóvenes se marginan de la realidad y, consecuentemente, se transforman en verdaderos “zombis”, fantoches cuya vida depende de la voluntad de quien los maneja.
Los materialistas acostumbran a decir “la religión es el opio del pueblo”, pero, en verdad, la incredulidad es el narcótico del alma.
Si tú eres una joven que conoce la droga de cerca, recuerda a Tecla y procura inspirarte en su ejemplo. La droga impide tu felicidad de realizarte como madre, porque, más allá de sustentar una relación afectiva enferma, perjudicarás tu capacidad genésica, cuando no serás llevada a la práctica del aborto criminal, lo que te costará un amargo arrepentimiento.
Si tú enamorado es toxicómano, procura ayudarlo a liberarse del vicio, por cuanto tu apoyo a él es esencial. Si eres tú quien depende de las drogas, pide a tu novio que, a su vez, te ayude a superar tan grave problema en tu vida. No te escondas de quien puede ayudarte, ya que eres toxicómano o toxicómana.
Sé humilde y vencerás.
Traducido por: Isabel Porras González
Casa editora Espirita Pierre Paúl Didier (Digitalizado por El centro espirita de A Coruña)
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