Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

La oveja perdida PDF Imprimir E-mail
Mensajes
Escrito por Administrador   
Viernes, 11 de Marzo de 2011 17:03

“…no dejará las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se perdió.”

El tiempo de permanencia en los planos de sufrimiento, después de la muerte física, será aquel que la propia criatura quisiera, tanto cuanto permanecemos en un local de confusión, solamente hasta el momento en lo que deseamos. Repetimos con el énfasis de una inquebrantable convicción: el tiempo que la criatura quiera. Meses, años, decenios o siglos.

El egoísmo y la perversidad, el odio y la venganza elaboran, sin que el hombre lo perciba, su propia condena. La conciencia culpable de hoy, caerá mañana, en el infierno que el remordimiento creó. Y, cayendo en ese infierno, al extraviarse se sintonizará con millares de conciencias culposas que le armonizarán con el desvarío y el crimen.

Las zonas de sufrimiento, en la Espiritualidad, están repletas de almas atormentadas. Abarrotadas de ovejas que abrazaron el mal y en él se zambullen por largo tiempo.

Egoístas y envidiosos, perversos y vengativos, avaros y sensuales, conforman la infeliz población de estos Planos vibratorios ligados a la superficie y profundidades de la Tierra. De ellos, con todo, podrán salir cuando así lo permitan sus propias fuerzas. El Pastor Amoroso busca, ansiosamente, a la oveja descuidada, puesto que le conoce la fragilidad. Falanges de Samaritanos, incursionan, en el nombre del Cristo, y bajo su inspiración, incansable y permanentemente, por los sombríos valles del plano extra físico, donde vegetan, en horrible promiscuidad, millones de criaturas.

Aquellas, todavía, que abran su corazón al arrepentimiento sincero, saldrán de allí en los amorosos brazos de sublimes mensajeros del Padre, que no desea que se pierda una sola de sus ovejas. Tan luego se disponga el ser infeliz a renovarse, inmediatamente cesará su “infierno.” La creación y la destrucción del infierno dependen, en principio, del propio hombre. Nada de tormentos eternos. Ni de lenguas de fuego quemando sin consumir, traduciendo un proceso de castigo que el más cruel verdugo del mundo tendría vergüenza de inventar. Ni mucho menos mantenerlo…, como pretenden que viene haciendo Dios.

Las “tinieblas”, a que tantas veces se refirió Jesús, son el producto exclusivo del desequilibrio mental de millones de seres infelices. Esas almas fracasadas permanecerán, de hecho, en esas “tinieblas”, hasta el día que lo deseen. Más correctamente, en lenguaje doctrinario; hasta el momento en que tengan fuerzas para reajustarse mentalmente. En definitiva, hasta el instante en que vengan a ofrecer, el santuario del corazón, a las renovadoras bendiciones del arrepentimiento sincero y de la humildad cristiana. El hombre evangelizado, que se armoniza con Dios y con la propia conciencia, jamás vivirá en las “tinieblas”. Podrá ir hasta ellas, para ayudar y socorrer a los infelices que por negligencia, en ellas se precipitaron. Pertenezca a esta o aquella religión, lo mismo que a ninguna, si el hombre fuerza bueno y digno, caritativo y puro, honesto y moralizado, nunca vivirá en esas “tinieblas.”

Martins Peralva

Extraído del libro "Estudiando el evangelio a la luz del espiritismo"