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Recientemente recibimos una carta de un lector pidiendo que habláramos sobre los anhelos de realizaciones frustrados en virtud de las limitaciones físicas y psicológicas, en la reencarnación actual. Si tendríamos la posibilidad de realizar esos anhelos en otra existencia...,si podríamos escoger un cuerpo físico y psicológicamente preparado para las realizaciones pretendidas. La Doctrina Espírita esclarece que realmente somos seres inmortales, que fuimos creados para la eternidad. Siendo así, de acuerdo a las enseñanzas de Jesús, a cada uno de nosotros se nos da según nuestras propias obras. Somos herederos de nosotros mismos a través de las múltiples existencias terrenas.
Si hoy tenemos limitaciones físicas y/o psicológicas, es porque precisamos de estos límites para nuestro propio crecimiento. Quizás hayamos usado de forma equivocada nuestras posibilidades y actualmente éstas nos hacen falta. O a lo mejor, optamos por las limitaciones físicas para que el espíritu pudiera alcanzar otros aprendizajes.
Tenemos noticia de varios espíritus que fueron apremiados por las Leyes Mayores a tener una existencia aprisionados en un cuerpo físico totalmente deficiente para que pudiese desarrollar el amor. Uno de ellos, que era totalmente dependiente de sus padres que lo atendían con mucho afecto, pudo sentir ese amor y aprender a valorarlo, lo que no había hecho hasta el presente. A veces, lo que nos parece una desdicha, es una verdadera bendición para el progreso del espíritu.
Las enseñanzas de Jesús Cristo, dejan este asunto más comprensible, cuando nos aclaran que si nuestros brazos, ojos, piernas, son motivo de escándalo, es preferible que entremos en la vida (física) sin ellos, y no que caigamos otra vez a causa de ellos. Está claro que el maestro no sugería que nos amputásemos los brazos ni cualquier otro órgano, como entienden algunos, sino que sintiéramos su falta para poder valorarlos más tarde.
Es así que los que abusamos de las posibilidades del habla contando chismes, intrigas, calumnias, lesionamos a nuestros centros fonadores, a tal punto, que en una próxima existencia podremos renacer con problemas en la voz, ser tartamudos, por ejemplo. Eso de ninguna forma es un castigo. Es una oportunidad más de valorar algo a través de la privación, porque, de alguna forma, nosotros solemos realmente dar valor a las cosas o a las personas después que las perdemos.
Siendo así, si en la actualidad no conseguimos realizar todos nuestros anhelos, un nuevo amanecer vendrá y traerá con él nuevas oportunidades. Claro que, dependerá siempre de lo que hayamos sembrado, pues lo cosechado hoy es el resultado de lo anteriormente plantado, aunque no sea de la existencia actual, será de otra más remota. Pero siempre resultado de lo que nosotros sembramos.
¿Usted sabía? ¿Que es a través de nuestros pensamientos y actos de hoy que hacemos la elección de nuestra próxima existencia? No lo hacemos como quien se detiene delante de una vidriera y apunta lo que desea para sí, sino, a través de nuestro comportamiento actual, por el que podremos imaginar como será nuestra existencia venidera. De nuestras condiciones actuales podemos remontar a las causas que las han generado, o sea, actualmente estamos recogiendo, de forma obligatoria, lo que plantamos libremente en el pasado. Siendo así, tratemos de elegir muy bien las semillas que plantamos hoy, para que podamos esperar un mañana más feliz para todos nosotros.
Historias Morales
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