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La providencia divina PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Administrador   
Miércoles, 26 de Mayo de 2010 15:03

¿Usted ya se ha dado cuenta que un no de Dios puede ser la mejor respuesta? ¿Ya ha notado cuántas veces le pidió algo al Creador y no tuvo éxito? De un modo general, no apreciamos la respuesta negativa. Sin embargo, luego que pasa algún tiempo, concluimos que lo que Él nos envió fue lo mejor. El dicho popular dice que Dios escribe lo cierto por líneas inciertas. La verdad es que Dios escribe lo correcto por líneas correctas.

Leímos, hace algún tiempo, la historia de una americana que relaciona muchas situaciones de su vida en las que la Providencia Divina se presentó en forma distinta a la solicitada. Cuenta, por ejemplo, que un día su hija llegó llorando de la escuela porque no había conseguido un papel para la pieza de fin de año. Era lo que ella más quería, más ansiaba. Durante algunos días permaneció triste, hasta irrumpir puerta adentro de su hogar, eufórica.

Había recibido una invitación para un curso muy importante en otra ciudad. Era necesario que se presentase inmediatamente. Si ella hubiera hecho parte del elenco de la pieza de la escuela, no podría ahora cursar lo que era decisivo para su carrera profesional. En otro momento, su marido fue transferido para otra ciudad. Surgió la duda. ¿Ir o no tras la familia? ¿Los niños tendrían problemas en el colegio? Ella, Betty, precisaría dejar su empleo, ¿cómo conciliar todo eso? Creyendo que sería terrible vivir separados, rezaron mucho pidiendo para que la transferencia del marido no se concretase. Pero fue todo en vano. Oraron para que ella consiguiera un empleo y colegio para los hijos en la otra localidad. También fue en vano.

Su marido venía para casa sólo los fines de semana. Entonces, cuando nadie lo esperaba, una transformación administrativa, una tarea terminada antes de lo previsto y otra vez, todos juntos, sin mudanzas. El no de Dios para sus pedidos había sido realmente providencial. Incluso cuando el padre de Betty, ya anciano, cayó enfermo, Dios no atendió lo que le fue pedido. Todos rezaban para que se curara de sus males. Betty recordó una frase del marido: "Ten fe en la respuesta de Dios, querida". Descubrió que estaba orando incorrectamente. Pidió entonces: "Mi Dios, sé lo que deseo, pero quizás no sea esa la mejor respuesta para mi padre. Él es también una de tus criaturas. Hágase tu voluntad y no la mía".

Su padre murió dos semanas más tarde. Ella pensó en los años de invalidez que su adorado padre tendría que soportar, si hubiera sobrevivido. Dijo en voz baja: "Fue la respuesta de Dios". Por todo esto, en al aniversario de bodas, ella le entregó al marido una tarjeta en la que decía: "Tú no eres el marido que yo esperaba..." Le puso puntos suspensivos dar un aire de suspenso y concluyó: "Pero con seguridad es lo mejor que Dios eligió para mí". Él se sonrió y entendió.

Analizar lo que nos ocurre es importante. La respuesta divina siempre llega, aunque generalmente, no de la forma exacta que se desea. Así es el concurso que hoy no se consigue vencer. El inmueble cuya negociación no se ultima. El matrimonio idealizado y que termina en el noviazgo.

Todo tiene su razón de ser. Razón que la Divinidad conoce y que debemos tratar de entender.

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