Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

La educación espírita PDF Imprimir E-mail
J. Herculano Pires
Escrito por Administrador   
Jueves, 19 de Agosto de 2010 14:50

¿Qué podemos entender por Educación Espírita? Esta expresión puede ser entendida en dos sentidos:

1.°) como una especie de formación sectaria de los niños y de los jóvenes, una forma de transmisión de los principios espíritas a las nuevas generaciones, y por lo tanto un asunto doméstico, restringido al hogar y a las escuelitas que funcionan en las Federaciones y en los Centros Espíritas, a semejanza de lo que se hace en los catecismos de las iglesias; 2.°) como un proceso de formación universal de las nuevas generaciones para el mundo nuevo que el Espiritismo está haciendo surgir en la Tierra.

El primer sentido de la expresión Educación Espírita contrasta de tal manera con el segundo que parece ser muy inferior, negativo, ligado aún a las fases del religiosismo dogmático que el Espiritismo superó.

Pero en verdad no lo es. La educación familiar corresponde a una fase natural del proceso educativo. La educación institucional es un simple desenvolvimiento de aquella. De esta manera, la Educación Espírita dada en el hogar y en los Centros es válida y pertenece, por derecho y de hecho, al proceso natural de la Educación Social. Lo que es negativo, obscurantista, retrógrado, es que se quiera reducir la Educación Espírita a este aspecto inicial del proceso.

En todas las sociedades humanas existe una cultura que debe ser transmitida a las nuevas generaciones. Esta cultura tiene varios aspectos, varias diversificaciones correspondientes a grupos culturales determinados por factores sociales, raciales, religiosos y así por delante. La transmisión de la cultura se realiza en dos planos: el de la tradición colectiva y el de la tradición grupal. En el plano de la tradición colectiva la Educación General es la misma para todos. En el plano de la tradición grupal existe la especificidad, la posición social, ética o religiosa que debe insertarse en la tradición colectiva sin dejarse absorber por ella. Fue este problema que suscitó entre nosotros, hace algunos años, los debates sobre, escuela pública y escuela particular, resultando en una solución parcial con la reintroducción de la enseñanza religiosa en las escuelas. Los espíritas, en general contrarios a esta introducción, tuvieron que participar en la lucha para salvaguardar la formación espiritual de sus hijos. Pero la posición espírita quedó bien clara en el manifiesto de la Asociación Espírita en Defensa de la Escuela Pública, donde se declaró que lo ideal sería la introducción de la enseñanza religiosa en las escuelas sin sectarismos, incluyéndose la Religión en los currículos como materia de enseñanza general, o sea, encarándose a la Religión como materia de cultura general, a semejanza de lo que se hace con la Ciencia y la Filosofía. Esta proposición espírita no fue aceptada por que vivimos aún en el imperio de las sectas salvacionistas.

Cada una de estas sectas se arroga la posesión exclusiva de la verdad religiosa y pretende salvar a todos como vía única de la salvación. Pero los tiempos están cambiando rápidamente y no nos parece lejano el día en que la Religión será reconocida como disciplina escolar, libre de los preconceptos sectarios. Entonces la Educación Lega desaparecerá para dar lugar a un tipo de educación en que la Religión tendrá su lugar como disciplina cultural. Por otro lado, la Ciencia y la Filosofía no sufrirán más las desviaciones y desfiguraciones producidas por la enseñanza sectaria, que no puede tolerar contradicciones a sus infalibles dogmas de fe. Podríase entonces preguntar porqué no esperamos pacientemente esta época al contrario de luchar por la Educación Espírita. La respuesta no será dada por nosotros, sino por los hechos. La Educación Espírita surgió como un hecho social producido por las transformaciones que se operan en la consciencia contemporánea. Los progresos culturales, teniendo como base el avance de las Ciencias y el desenvolvimiento de las Técnicas, que revolucionaron las estructuras sociales y subvierten el orden moral, crearon nuevas exigencias en la consciencia colectiva.

Los espíritas, que abrazan una doctrina de vanguardia, anunciadora de los nuevos tiempos, sentirán la insuficiencia de los dos tipos de educación que se acomodaron artificialmente en las escuelas actuales: la Educación Lega y la Educación Sectaria. Por esto comenzaron a fundar escuelas espíritas, escuelas propias en que sus hijos pudieran recibir una educación adecuada, puesto que la Religión Espírita, al contrario de contradecir a la Educación Lega, de naturaleza científica y técnica, se armoniza con ella y la complementa. La prueba de que las escuelas espíritas surgieron atendiendo a las exigencias de una nueva fase histórica está en la espontaneidad de su aparición. Los fundadores de esas escuelas actuaron llevados por las circunstancias. Sentían en las escuelas oficiales y también en las particulares la presión de dos lados sobre la mentalidad en formación de sus hijos. De un lado la presión de las enseñanzas materialistas y del otro la presión de la enseñanza sectaria. Los niños y los jóvenes que reaccionaban a estas presiones eran y son colocados en situación marginal frente a profesores y colegas. Llevados por esta presión social los fundadores no pensaron, en general, en una revolución educativa y cultural. Pero los hechos están allí: centenas de escuelas espíritas, de todos los grados de enseñanza, funcionan hoy en el Brasil y en varios países de América. Al mismo tiempo que esto pasaba en el plano de la práctica, la cultura espírita se desenvolvía en las instituciones doctrinarias. La bibliografía espírita brasilera creció aceleradamente en los últimos años. La procura de libros espíritas por el pueblo se intensificó, dando motivo a la aparición de numerosas editoras doctrinarias. Surgieron los Institutos de Cultura Espírita, los clubes de lectura, las Mocedades Espíritas, las asociaciones de Medicina y Espiritismo, los cursos regulares de Espiritismo en las Federaciones y en los Centros. La prensa, la radio y la televisión se interesaron por los problemas espíritas.

Chico Xavier fue arrancado por esta onda cultural de su retiro mediúmnico y lanzado ante las cámaras de televisión, las páginas de periódicos y revistas, los homenajes oficiales en las Asambleas Legislativas. Los libros espíritas abandonaron su confección gráfica anticuada, zurda, se modernizaron y se dinamizaron en su presentación y en su contenido. Todo esto y mucho más, que sería largo de enumerar, reveló la capacidad expansiva de los principios espíritas y su poder de renovación de la cultura en conflicto de la actualidad. Entonces, se tornó clara, evidente, la necesidad de la Pedagogía Espírita para orientar al sistema escolar en desenvolvimiento y señalar los rumbos de la transformación cultural que se procesa a ritmo acelerado. Y todos vieron — con excepción apenas de los ciegos que no quieren ver (los peores ciegos) — que la Civilización Espírita está naciendo en el Brasil con ímpetu indomable. Ni la enseñanza lega ni la enseñanza sectaria tienen condiciones para enfrentar los nuevos tiempos. La unión de las dos sería un arreglo incómodo, puesto que ambas se contradicen, se perjudican y acaban desvirtuando en este conflicto interno la finalidad misma de la Educación y de la Escuela. Solo una doctrina se presenta como capaz de atender las exigencias de los nuevos tiempos: la Doctrina Espírita en su forma de síntesis cultural, con perspectivas cósmicas e inmortalistas en la interpretación del hombre y del mundo. Solo una educación corresponde a las exigencias de la era cósmica: la Educación Espírita.

Como se ve, la espontaneidad es innegable en todo este cuadro que apenas esbozamos en líneas generales. No hubo una organización poderosa dirigiendo este proceso. No existe una Iglesia Espírita con la tradicional estructura orgánica y jerárquica, determinando esto u aquello. Más de treinta Hospitales Psiquiátricos Espíritas solo en el Estado de Sao Paulo, más de cien escuelas que van desde la pre-primaria hasta el grado universitario de enseñanza, millares de Centros y Grupos Espíritas, centenas de periódicos y revistas, millones de libros editados en escala creciente — y todo esto partiendo del esfuerzo aislado de grupos de personas que todo lo sacrifican, desde las comodidades personales hasta las economías familiares, con el deseo de construir una nueva civilización, en la mayoría de las veces sin tener siquiera la consciencia de este deseo. ¿Dónde están los futurólogos, los profetas del cálculo, los magos de los computadores electrónicos, que no son capaces de ver con sus propios ojos al futuro naciendo en las tierras del Brasil y de América? Y qué extraña ceguera alcanza a los espíritas que aún preguntan: "¿Porqué Educación Espírita? ¿Podría haber una Pedagogía Espírita?"

La Pedagogía es el final de toda Filosofía. La Pedagogía orienta el desenvolvimiento eficaz de toda Educación. La mundividencia o cosmovisión, esta visión del hombre y del mundo que es la esencia de toda Filosofía, solo puede transmitirse de generación a generación a través de la Educación. La Educación Espírita es la forja de la Cultura y por lo tanto de la Civilización Espírita que viene a completar en la Tierra la incipiente y contradictoria Civilización Cristiana de nuestros días. ¿Quién podrá negar esto frente a la evidencia de los hechos? ¿Quién pretenderá combatir, dentro del movimiento espírita, este impulso irresistible para un mundo mejor que brota de las entrañas de la Doctrina Espírita? Los que no tienen ojos para ver continuarán cerrados en su concepción estrecha y sectaria del Espiritismo. Oremos por ellos. Pero los que tengan los ojos abiertos hacia la realidad palpitante que se abre delante de todos nosotros, los que viven este momento de transición en su plenitud, estos jamás cruzarán sus armas en la batalla sin treguas por el futuro, que será la batalla de la Educación Espírita.

J. Herculano Pires

Extraído del libro "La educación espírita"