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Por la educación integral PDF Imprimir E-mail
J. Herculano Pires
Escrito por Administrador   
Lunes, 05 de Abril de 2010 15:06

La Educación Espírita no surge como una elaboración artificial en nuestro tiempo, como una novedad educativa más de esta fase de transición. Su importancia está precisamente en su legitimidad cultural e histórica. El Espiritismo se afirmó como doctrina - como una concepción del mundo y del hombre debidamente estructurada en principios filosóficos - a mediados del siglo XIX. Su elaboración fue precedida de una fase de eclosión mundial de fenómenos paranormales que tuvo su clímax en los Estados Unidos, en 1848, con el caso de las hermanas Fox.

Solo nueve años más tarde, en 1857, la doctrina se definía en Francia, con el trabajo gigantesco de investigaciones psíquicas y elaboración doctrinaria del Prof. Denizard Rivail, quien pasaría a ser conocido como Allan Kardec. El estudio de este problema histórico revela, en primer lugar, que el Espiritismo surgió naturalmente. No fue inventado por ninguno.

El propio Kardec rechazó aceptarlo, cuando él se hizo una realidad social. Esto demuestra que el Espiritismo surgió como exigencia de una época. Su propagación se realizó en contravía y contra los poderes dominantes en el mundo. Hasta hoy, a pesar de todo su desenvolvimiento cultural - puesto que la cultura espírita ahí está para quienes tengan ojos para ver - continúa en posición marginal, lo que se demuestra por su propagación incesante, que continúa respondiendo a las exigencias históricas.

Ya era tiempo de que los centros culturales comprendieran esta realidad. Infelizmente la actitud cultural para con el Espiritismo continua, en sentido general, siendo la misma del siglo pasado: preconceptuosa e ignorante. Al lado del preconcepto abulta la más completa ignorancia del contenido de la doctrina y de su significado. Pero, a pesar de esto, se multiplica el número de los espíritas por todo el mundo, la bibliografía espírita tiene hoy un vasto acervo cultural, la prensa espírita constituye considerable red de periódicos, revistas, boletines, anuarios, programas de radio y de televisión y hasta estaciones de radio. Esta cultura espírita no se desenvolvió bajo el patrocinio de ninguna autoridad, de ningún Estado, de ninguna organización especial. Su enorme desenvolvimiento se procesó de manera anárquica, por fuerza exclusiva de las opciones personales y a pesar de todas las formas de represión desencadenadas en la familia, en la sociedad, en las escuelas, en las iglesias, en la prensa y por todas partes. Toda forma de cultura exige medios de transmisión.

El medio básico de transmisión cultural es la educación. Era inevitable, por lo tanto, la aparición de la Educación Espírita, que a la manera de la Educación Cristiana se fue delineando poco a poco: primero en el hogar, después en las instituciones en forma de catecismo y por fin en la creación de las primeras escuelas. Como el Brasil fue el país donde el Espiritismo encontró condiciones psicosociales, etnológicas y culturales más favorables, fue aquí donde se proyectó más temprano y de manera más evidente en el campo educativo, y esto a pesar de haber sido aquí, también, que; más insistente y aguzada se hizo la lucha contra él. La realidad brasilera está hoy marcada por la realidad espírita. Y en esta se destaca la realidad educativa espírita por la presencia de una red escolar que abarca los tres grados fundamentales de la enseñanza. Desde la pre-primaria hasta la post-graduación de los cursos superiores la presencia espírita es una realidad institucional y actuante. En Sao Paulo ya se han realizado tres congresos educativos espíritas. En Río y en Curitiba, importantes simposios educativos fueron realizados en 1968 y 1969. El interés por los problemas de la Educación Espírita culminó con las deliberaciones del Simposio de Curitiba y del III Congreso de Sao Paulo (1970), en lo tocante a la elaboración de la Pedagogía Espírita. Sin embargo, antes de que estos certámenes educativos hubiesen llegado a comprender el problema, las exigencias pedagógicas de la Educación Espírita ya se hacían sentir de manera aguda.

En el Instituto Educativo Lins de Vas-concellos, de Curitiba, el Prof. Ney Lobo creaba pioneramente un centro de estudios pedagógicos, elaboraba nuevas técnicas educativas y formulaba métodos que fueran aprobados por la Secretaria de Educación del Estado, al mismo tiempo que publicaba por el periódico Mundo Espírita sus primeros trabajos de Filosofía Espírita de la Educación. En el Instituto Espírita de Educación, en Sao Paulo, eran realizadas experiencias de renovación educativa, instituyendo un sistema experimental de enseñanza integrado y divulgados por el periódico El Universitario Espírita (1955) los primeros trabajos de la Pedagogía Espírita de nuestra autoría. En Francia el Colegio Pestalozzi, que conmemoró en este año su 25 ° aniversario de instalación, reclamaba nuestra presencia y allá realizamos el primer curso de Introducción a Una Pedagogía Espírita (1970), para los profesores de la institución y para otros interesados. Como se ve, la Educación Espírita aparece en el mundo siguiendo las mismas leyes que presidieron la aparición y desenvolvimiento de todos los sistemas educativos: Primero se formaron los núcleos sociales integrados por una nueva mundividencia, después se manifestaron las exigencias de transmisión cultural. Estas exigencias, por su misma especificidad, exigen a su vez la teorización educativa que lleva a la elaboración de la Pedagogía Espírita. Y de todo este vasto proceso histórico surge la necesidad evidente de la publicación de una revista especializada, que procuramos atender con el lanzamiento de la Revista Educación Espírita. Seria natural preguntar porqué motivo este órgano no fue lanzado por una institución educativa espírita. La respuesta es simple.

Porque la publicación de una revista de esta naturaleza y su manutención requieren condiciones técnicas y medios de distribución que se encuentran más fácilmente en una editora. Como la EDICEL - Editora Cultural Espírita Ltda.:- , se dispuso, a enfrentar la tarea con absoluto desinterés - al punto de mantener la publicación aparte de los rendimientos y gastos de la revista, para que ella viviera y se desenvolviera por si misma, sin cualquier lucro para la editora - le cupo a ella la gloria de este pionerismo: lanzar la primera revista de educación espírita del Brasil. Todos los esfuerzos se hicieron para que el primer número pudiese aparecer también en el año de 1972, por haber sido este el Año Internacional de la Educación, decretado por la UNESCO, y también el Año Nacional de la Educación decretado por el gobierno del Brasil. Aunque la contribución espírita ya hubiese sido dada de manera substancial por la realización de dos simposios y de un Congreso, quisimos que ella se efectuase en el lanzamiento de la Educación Espírita, que será un instrumento permanente de enlace entre los núcleos educativos espíritas, un instrumento de trabajo para la elaboración de las coordenadas de la Pedagogía Espírita y una tribuna libre para el debate de toda la problemática educativa…

Nos resta afirmar que la Educación Espírita objetiva sobretodo una forma de Educación Integral y Continua, abarcando al mismo tiempo todo el complejo de la personalidad del educando y de todas las fajas atareas en que ella se proyecta. Siendo el Espiritismo una doctrina que abarca, en sus tres aspectos fundamentales - la Ciencia, la Filosofía y la Religión - todas las facetas del Hombre, objetivando necesariamente la unificación del Conocimiento, es evidente que la Educación Espírita solo podrá ser integral y continua, yendo de un extremo a otro de la existencia humana. Ligada históricamente a la línea roussauniana de la Educación Moderna, a través de Pestalozzi, de quien Kardec fuera discípulo y continuador, la Educación Espírita se entrecruza naturalmente en las aspiraciones y en los objetivos de la Pedagogía contemporánea. No señalamos tampoco, en los debates verificados en simposios y congresos, en el desenvolvimiento de lo enseñanza en las escuelas espíritas y en los estudios realizados por los especialistas espíritas, ningún conflicto significativo entre las formas más válidas de la Pedagogía actual y la Pedagogía Espírita. Por lo contrario, verificamos siempre la existencia de connotaciones evidentes y también de tipos de Pedagogía actual que corresponden en gran parte a las exigencias del pensamiento espírita. Habrá, sin embargo, una especificidad innegable de la Educación Espírita que solo podrá ser sustentada y desenvuelta a través de una Pedagogía Espírita. Nos parece que esta especificidad corresponde a la exigencia esencial de nuestro tiempo y de la fase de transición cultural en que vivimos. Para el esclarecimiento de este problema, nuestra revista pretende contribuir por todos los medios posibles.

J. Herculano Pires

Extraído del libro " Educación Espírita"