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Parece evidente que aún no estamos en condiciones para enfrentar con seguridad estas tareas. No obstante, ellas se presentan como inmediatas, requiriendo régimen de urgencia. Porque la Educación Espírita, como la Revista Educación Espírita demostró sobradamente, no es una pretensión ni un sueño, sino una realidad presente. La red escolar espírita en el Brasil es un hecho concreto. Y las escuelas espíritas se multiplican de tal manera y con tal velocidad que no podemos quedarnos con los brazos cruzados ante la solicitud que nos hacen de formular urgentemente la estructura teórica capaz de orientar la enseñanza espírita con métodos apropiados. Nuestra falta de condiciones, por lo tanto, es consecuencia de las graves deficiencias del movimiento espírita en el campo cultural. Estas deficiencias resultan de una alarmante falta de comprensión de la naturaleza y de la finalidad del Espiritismo. En el fondo, toda esta situación desastrosa proviene de la pereza mental ya denunciada por los Espíritus a través de comunicaciones mediúmnicas, especialmente por las recibidas por Chico Xavier.
En Sembradores de Vuelta, libro de mensajes recibido por Waldo Vieira, cuando militaba al lado de Chico Xavier, encontramos en la página intitulada La conclusión de la pesquisa, dictada por Ignacio Bittencourt, esta revelación estremecedora:
"... entre todas las causas que dificultan la marcha de la Nueva Revelación en la Tierra, se destaca, en posición de espectacular y doloroso relevo, la pereza mental." La pesquisa que llegó a esta conclusión amarga fue realizada, según el espíritu comunicante, por "Excelsos Dirigentes del Espiritismo en los planos superiores”, quienes se mostraban intrigados con las dificultades del avance necesario de la Doctrina en nuestro plano. Y la conclusión a la cual llegaron estos pesquisidores espirituales confiere visiblemente con lo que a nosotros es dado presenciar en nuestro medio espírita, dominado por el comodismo, por la búsqueda de provechos personales, por la indiferencia cultural, por la falta de estudio serio y perseverante de la Doctrina y — ¡Dios nos socorra! — por la oposición sistemática de ciertos grupos retrógrados a todas las iniciativas de desenvolvimiento cultural del Espiritismo. Esta revelación nos explica también las razones ocultas de esos grupos.
Apegados a pretendidos privilegios doctrinarios, alardeando posición superior de comprensión de la Doctrina y derechos sagrados de liderazgo, estos grupos se tornaron verdaderos quistes del comodismo vanidoso, que entraban la marcha de la Nueva Revolución con el pretexto de velar por su pureza. No tuvimos, entonces, oportunidad para crear en nuestro medio un ambiente cultural capaz de darnos, en este momento, los especialistas que necesitamos para la realización de las tareas urgentes que nos solicitan por todos los lados. Ya es tiempo de que reaccionemos contra esta situación envilecidora. Espiritismo es cultura en marcha, civilización nueva en perspectiva.
Tenemos que crear condiciones para despertar a los perezosos, sacudir a los soñolientos, desenmascarar a los analfabetos ilustres, a los demagogos que solo saben pavonearse en las tribunas y en las publicaciones reaccionarias. Tenemos que acabar con la plaga de la pereza mental, hipócritamente disfrazada de modestia, falta de recursos y otras disculpas descabidas. Precisamos estudiar, quemarnos las pestañas, pesquisar, construir la Cultura Espírita en nuestra tierra. O hacemos esto o nada más seremos beatos de un nuevo tipo, esperando de rodillas que el Cielo haga por nosotros lo que tenemos que hacer por nosotros mismos.
J. Herculano Pires Extraído del libro "Educación Espírita"
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