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El último mensaje de Emmanuel que comentamos nos trae la explicación posible a una gran decepción por la que estamos pasando todos en el movimiento espirita.
La de hoy coincide nuevamente con el mismo problema. Deseamos dejar bien claro que en ninguno de los dos mensajes hay cualquier referencia explícita al asunto. Los hilos de los que tiramos de ambos resultan de nuestro deseo personal de atender a un problema del momento, que es de los más serios que pueden surgir en nuestro medio.
El mensaje anterior se refiere a las decepciones varias, como se ve en las anotaciones de Chico Xavier. Pero entre ellos figura también lo que estamos enfrentando en este momento, como el primer caso de adulteración consciente de una obra de Allan Kardec. Si las decepciones individuales constituyen avisos y advertencias, llamadas e informaciones, lo mismo ocurre con las decepciones colectivas. Las coincidencias significativas constituyen una de las tesis mas curiosas de la parapsicología, en una teoría formulada por el famoso psicólogo Karl Jung, discípulo disidente de Freud. Coloca el problema de la ley de la sincronía, que substituiría en los fenómenos paranormales a la ley física de causa y efecto. En el plano mental, que no es físico, no habría causa y efecto, pero si un proceso de sincronía, de simultaneidad. Es lo que ocurre en nuestro caso. Emmanuel no escribió los mensajes teniendo por causa nuestra decepción. Atendió a penas a solicitudes de personas que visitaban a Chico en Uberaba. Pero los dos mensajes coincidieron con el hecho ocurrido en Sao Paulo y con la decepción general que de el resultó en el medio espirita. La coincidencia significativa es de tal orden que no podríamos olvidarla. Tanto más que los mensajes no traen orientación y consuelo. Si la decepción en nosotros es cuidado de Dios, según la bella expresión de Emmanuel, el fin de evitarnos aborrecimientos mayores en el futuro, se hace preciso que comprendamos la lección dolorosa que recibimos. La adulteración del Evangelio Según el Espiritismo, por el traductor Paulo Alves de Godoy, revela una situación peligrosa en nuestro movimiento espirita y debe prevenirnos contra decepciones mayores. Esa decepción se acentúa al saber que la Federación no tomo ninguna providencia al respecto y continua vendiendo la edición adulterada en su propia librería. Prevaleció en el caso el interés material, con injustificable desprecio de las consecuencias morales y doctrinarias. Con eso, el proceso de adulteración de las obras fundamentales fue desencadenado por una institución respetable y por un compañero que hasta ahora se portó demostrando celo y respeto por la Doctrina. En todos los casos de decepción hay también ese peligro: el de la negligencia a la lección recibida, no atendiendo al cuidado de Dios para con nosotros. Hermano Saulo Extraído del libro "Na hora do testemunho" Francisco Cândido Xavier J Herculano Pires
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