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Cuestion de etica PDF Imprimir E-mail
J. Herculano Pires
Escrito por Administrador   
Domingo, 15 de Febrero de 2009 16:57

Sin la observación activa y vigilante de los principios éticos que lo informan, ningún movimiento cultural puede subsistir, pues estará minado en sus bases por la irresponsabilidad de los adeptos. Lo que se evidenció, en el caso de la adulteración, en este caso de modo amenazador e incluso arrasador, fue el estado de alienación en que cayó la comunidad espirita en lo concerniente a sus responsabilidades doctrinarias.

Este no es un problema superficial, que podamos ignorar simplemente. Es un problema de la más alta gravedad para todas las organizaciones humanas. Lo que la ética espirita nos enseña es que no debemos confundir el error con quien lo cometió. Ese es el principio superior de la ética. Perdonamos al autor o autores del error, pero no podemos tolerar el error. Este ha de ser corregido. Y los autores que no dieron muestras de sensibilidad suficiente para culparse deben ser corregidos, so pena de estimularlos al error y crear en el medio doctrinario un clima de indignidad general. Chico Xavier nos dio una prueba elocuente de ese procedimiento.

Mezclado indebidamente en el caso de la adulteración, por haber sugerido una modificación en la traducción que le parecía embarazosa, se sintió responsable del crimen y asumió al momento su responsabilidad total. Después transcurrido el estado emocional que lo confundió, al tomar consciencia de la distancia que había entre su sugestión y la intención de los adulteradores, volvió al público para condenar la desfiguración de los textos de Kardec y rectificar su posición. Jamás el podría haber pensado en admitir la adulteración, pues con eso negaría todo su pasado de cerca de medio siglo de fidelidad y respeto absoluto a Kardec.

El ejemplo de desfiguración del Cristianismo es suficiente para mostrarnos los peligros a que estuvimos expuestos. Esa desfiguración fue tan profunda que llevó a las iglesias a transformar a Jesús en un mito y promover persecuciones y matanzas vandálicas en nombre del Maestro y de Dios. No es suficiente ese terrible ejemplo histórico, esa catástrofe moral que redundó en la expansión del ateísmo y del materialismo en la Tierra, para advertir a los espíritas, que se sitúan bajo el ábside del Espíritu de la Verdad, en cuanto al peligro de la flaqueza moral en el campo doctrinario ¿Queremos, por comodidad y en nombre de intereses jerárquicos, dejar que la irresponsabilidad deforme también el Cristianismo Renacido que el Espiritismo nos trajo, sumergiendo nuevamente a la Tierra en milenios de tinieblas? Si no luchamos por la intangibilidad y la pureza de la Doctrina, ¿Qué es lo que deseamos divulgar, ofrecer, enseñar a los otros, personalmente y a través de nuestras instituciones? Nuestras ideas imprecisas y muchas veces absurdas, nuestras pretensiones orgullosas, la pseudo-sabiduría de nuestra vanidad, nuestras lamentables deficiencias en todos los sentidos.

Extraído del libro " Na hora do testemunho"
J Herculano Pires, Francisco Cândido Xavier.