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Los Annales Psychiques de septiembre-octubre 1896, bajo el título de “Formación de un doble”, refieren el hecho siguiente, traducido del Borderland de abril de 1896. M. Stead explica que tiene relación con Mme. A., cuyo estado de salud le inspiraba en aquella época vivas inquietudes. Conversando con Mme. A., M. Stead le había recomendado que asistiese al oficio del domingo, pero ella, bastante escéptica, no había respondido a su deseo. Poco después cayó seriamente enferma y se vio obligada a guardar cama. El domingo por la tarde, 13 de octubre, M. Stead quedó sorprendido al ver a Mme. A entrar en el templo e instalarse en un banco. La luz era suficiente para permitirle reconocerla muy bien. Un miembro de la congregación le ofreció un libro de rezos que ella tomó, pero que no abrió. Entonces esa persona le dio otro libro que tomó también con aire distraído y dejó sobre el apoyo que tenía delante. Permaneció sentada durante todo el servicio, hasta el último himno, que escuchó en pie.
Durante el segundo y tercer himno, ella levantó algunas veces su libro, pero no pareció cantar. Después del último versículo, dejó bruscamente el libro y, dejando la nave, desapareció. Numerosos testigos afirman haber visto a Mme. A. y haberla reconocido perfectamente como la misma señora que anteriormente había venido alguna vez. Su traje elegante, pero excéntrico, llamaba la atención. El Sr. Stead se trasladó al día siguiente a casa de Mme. A., que estaba, aún enferma de cuidado, tendida en un sofá. Afirmó no haber salido la víspera: los testimonios del doctor, de la camarera, de dos amigas, confirmaron absolutamente sus asertos.
La distancia que separa la habitación de Mme. A. del templo es bastante considerable; ahora bien, comparando las horas en que ella apareció y el momento en que fue vista, sea por el médico, o bien por sus amigas, queda establecido que le habría sido imposible realizar el viaje en estado de sonambulismo, lo que su salud, por otra parte, se lo hubiera impedido. Es también una prueba manifiesta de esta acción sensible del cuerpo fluídico materializado. Un punto a señalar es la gran duración del fenómeno, que ha sido de hora y media.
Aparición parlante
Mlle. Paget; 130, Fulham Road. S. W., Londres 17 julio 1885
Esta vez, independientemente de las otras circunstancias típicas, vamos a oír hablar al doble fluídico. “He aquí el relato de una aparición curiosa que yo he tenido de mi hermano. Fue en 1874 ó 1875. Mi hermano era tercer oficial a bordo de un gran buque de la Société Wigram. Sabía que estaba entonces en las costas de Australia; pero, en lo que recuerdo, no pensaba particularmente en él en aquel momento; no obstante, como era mi único hermano y éramos grandes amigos, había entre nosotros estrechos lazos. Yo residía con mi padre en el campo; una noche bajé a la cocina poco después de las diez para tomar algo caliente. En la cocina había una gran lámpara Duplex, de manera que había mucha claridad; los criados estaban acostados, y yo era quien debía apagar la lámpara. Mientras me servía, levanté los ojos, y con gran sorpresa vi a mi hermano que entraba en la cocina por la puerta que daba al exterior y se dirigía hacia mí. No vi si la puerta estaba abierta, porque estaba en un rincón y mi hermano se hallaba ya en la cocina.
La mesa estaba situada entre los dos y él se sentó en el sitio más distante de mí. “Observé que vestía su uniforme de marino y una especie de blusa sobre la cual brillaba el agua igual que sobre su gorra. Yo exclamé: « ¡Miles! ¿De dónde vienes?» Él respondió en su tono habitual de voz, pero muy deprisa: «Por el amor de Dios no digas que estoy aquí.» Esto pasó en el espacio de algunos segundos, y cuando me precipité hacia él desapareció. Yo tuve mucho miedo, pues había creído que era mi hermano en persona, y sólo después de su desaparición fue cuando comprendí que había visto su sombra. Subí a mi cuarto y escribí la fecha en una hoja de papel que guardé en mi escritorio, y no hablé con nadie de aquel incidente.
“Aproximadamente tres meses más tarde regresó mi hermano, y la noche después de su llegada, mientras fumaba, me senté a su lado en la cocina. Le pregunté si por casualidad, no había tenido alguna aventura, a lo que él dijo: «Estuve a punto de ahogarme en Melbourne.» Me refirió que habiendo bajado a tierra sin permiso, regresaba a bordo después de medianoche, cuando resbaló en la pasarela y cayó al agua entre el muelle y el buque. El espacio era muy estrecho, y si no le hubiesen sacado al momento, se habría ahogado infaliblemente.
“Recuerda que había pensado que se ahogaba y perdió el conocimiento. No se supo que había bajado a tierra sin permiso, de suerte que no sufrió el castigo que esperaba. Le dije cómo se me había aparecido en la cocina, y le pregunté la fecha. Pudo precisármela con exactitud, porque el buque salió de Melbourne a la mañana siguiente. Esto es lo que le hacía temer un castigo, pues toda la tripulación debía estar a bordo la víspera. Las dos fechas coincidían, pero había una diferencia en la hora; yo le vi poco después de las diez de la noche, y el accidente tuvo lugar cerca de la medianoche. No recuerda haber pensado especialmente en mí en aquel momento, pero le llamó la atención la coincidencia, y ha hablado de ella con frecuencia.”
Siempre el fantasma es la copia del vivo. Nada de alucinación, porque Mlle. Paget ve el alma de su hermano desplazarse en la cocina, y observa que la ropa de la aparición está mojada, y esta circunstancia coincide precisamente con el accidente sobrevenido al marino, que estuvo a punto de ahogarse. La distancia enorme de Melbourne a Inglaterra, en nada afecta a la intensidad del fenómeno de desdoblamiento, puesto que el hermano habla a su hermana, lo que no habíamos constatado hasta este momento.
Gabriel Delanne
Extraído del libro "El alma es inmortal"
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