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"El Cristo, el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos." – (Marcos, 15:32.)
Por eso que son muy raros los hombres habilitados a la verdadera comprensión de la creencia pura en sus valores esenciales, encontramos a los que injuriaron a Cristo para confirmarlo. La mentalidad milagrera siempre nadó en la superficie de los sentidos, sin llegar a la zona del espíritu eterno, y, si no alcanza los fines poco dignos a los que se dirige, caerá hacia los desafíos mordaces. Y, en el caso del Maestro, las observaciones no parten solamente del populacho.
Asevera Marcos que los principales de los sacerdotes participan con los escribas de los movimientos insultantes, como diciendo que la intelectualidad no traduce elevación espiritual. Los manifestantes se conservaban sordos para la Buena Nueva del Reino, ciegos para la contemplación de los beneficios recibidos, insensibles al toque del amor que Jesús dirige a los corazones.
Pretendían apenas un espectáculo. Que descendiese Cristo de la Cruz, en un pase de magia, y todos los problemas de la creencia inferior estarían resueltos. El divino interpelado, con todo, no les dio otra respuesta, más allá del silencio, dándoles a entender la magnitud de su gesto inaccesible al propósito infantil de los inquiridores.
Si eres discípulo sincero del Evangelio, no te olvides de que, aún hoy, la situación no es muy diversa. Trabaja, ponderadamente, en el servicio de la fe. únete al Señor, da cuanto pudieres en nombre de Él y prosigue sirviendo en la extensión del bien, convencido de que el vasto mundo inferior sólo te pedirá maliciosamente distracciones y señales.
Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier Extraído del libro "Pan nuestro"
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