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No se olvide de que Dios es el tema central de nuestros destinos. Desee el bien de los otros, tanto como desea el propio bien. Concuerde inmediatamente con los adversarios. Respete la opinión de los vecinos.
Evite contiendas desagradables. Préstese sin esperar retribución. De su concurso a las buenas obras, con alegría. No se preocupe con los calumniadores.
Agradezca al enemigo por el valor que él le atribuye. Ayude a los niños. No desampare a los viejos y enfermos. Piense en usted, por último, en cualquier juego de beneficios.
Disculpe sinceramente. No critique a nadie. Repare sus defectos, antes de corregir los ajenos. Aprenda a sembrar, preparando buena cosecha. No pida uvas a los espinos.
Libérese del peso de excesivas convenciones. Cultive la simplicidad. Hable lo menos posible, relativamente a usted y a sus problemas.
Estimule las cualidades nobles de los compañeros. Trabaje en el bien de todos. Valore el tiempo.
Metodice el trabajo, sabiendo que cada día tiene sus obligaciones. No se aflija. Sirva a todo el mundo sin enredarse.
Sea alegre, justo y agradecido. Jamás imponga sus puntos de vista. Acuérdese de que el mundo no fue hecho sólo para usted.
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Las ciencias sociales de hoy presentan semejantes principios como novedades. Sin embargo, son antiguos. Llegaron a la Tierra, con el Cristo, hace casi vente siglos. Nosotros, no obstante, espíritus atrasados en el entendimiento, somos aun tardíos en la aplicación.
Espiritu Andre Luiz
Médium Francisco Cândido Xavier Extraído del libro "Agenda Cristã"
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