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Oración del pan PDF Imprimir E-mail
Francisco Cândido Xavier
Escrito por Administrador   
Viernes, 20 de Enero de 2012 16:50

¡Señor! Entre los que te solicitan protección también estoy yo, tu siervo humilde a quien ordenaste extinguir el flagelo del hambre. Conjuntamente con aquellos que te sirven, hoy también hice mi recorrida. ¡Me vi con frecuencia estacionado en hogares fastuosos, cooperando en las alegrías de la mesa abundante, pero vi a pobres mujeres que me tendían en vano las manos!...

Vi niños escuálidos que me miraban ansiosamente, como si tuvieran ante sus ojos un tesoro inalcanzable. Encontré hombres apenados, sudorosos, que me contemplaban agonizantes, mientras rogaban en silencio que socorriese a sus hijitos abandonados en máxima desventura...

¡Escuché a enfermos que no necesitaban tanto del remedio como de mí, para que pudieran atender a sus estómagos torturados!...

Vi a la miseria cansada de llorar y, en muchos corazones desvalidos, encontré una muda desesperación por mi causa.

Entre tanto, Señor, casi siempre soy prisionero de esas mismas criaturas humanas que dicen que te honran. Hablan en tu nombre, confortadas y distraídas dentro del marco de lo superfluo, pues se olvidan que pasaste por el mundo sin guardarte ni siquiera una piedra donde apoyar tu cabeza. Alaban tu bondad y exaltan tu gloria, sin percibir junto a ellas a sus propios hermanos fatigados y desnutridos.

Muchas veces, después de hermosas disertaciones acerca de tus enseñanzas, me encierran en gavetas y armarios, cuando no me guardan bajo llave detrás de la tela colorida de vidrieras costosas o en el recinto oscuro de los depósitos. Enséñales, Señor, en las lecciones de la caridad, a dividirme por amor, para que yo no sea un motivo de delincuencia.

Y si fuera posible, por misericordia, multiplícame otra vez, a fin de que pueda aliviar a todos los hambrientos de la Tierra, porque un día Señor, cuando enseñabas al hombre a orar, me incluiste entre las necesidades más elementales de la vida al suplicarle a Dios: "El pan nuestro de cada día danos hoy".

MEIMEI

Médium Francisco Cândido Xavier, Waldo Vieira
Extraído del libro "El Espíritu de la Verdad"