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Nadie huye a la ley de la reencarnación. Ayer, traicionamos la confianza de un compañero, induciéndolo a la derrocada moral. Hoy, lo guardamos en la condición del pariente difícil, que nos pide sacrificio incesante.
Ayer, abandonamos a la joven que nos amaba, inclinándola a sumergirse en la laguna del vicio. Hoy, la tenemos de vuelta por hija incomprensiva, necesitada de nuestro amor.
Ayer, pusimos el orgullo y la vanidad en el pecho de un hermano que nos seguía los ejemplos menos felices. Hoy, compartimos con él la afección del esposo despótico o del hijo problema, el cáliz amargo de la redención.
Ayer, olvidamos compromisos venerables, arrastrando a alguien al suicidio. Hoy, reencontramos ese mismo alguien en la persona de un hijito, portador de molestia irreversible, tutelándole, a costa de lágrimas, el trabajo de reajuste.
Ayer, abandonamos a la compañera sin experiencia, sin recursos de todo auxilio, situándola en las garras de la delincuencia. Hoy, la encontramos a nuestro lado, en la presencia de la esposa conturbada y enferma, a exigirnos la permanencia en el curso infatigable de la tolerancia.
Ayer, dilaceramos el alma sensible de padres afectuosos y devotados, sangrándoles el espíritu, a puñaladas de ingratitud. Hoy, moramos en el espinar en forma de hogar, cargando fardos de angustia, a fin de aprender a plantar cariño y fidelidad.
Al frente de toda dificultad de toda prueba, bendice siempre y haz lo mejor que puedas. Ayuda a los que te comparten la experiencia, ora por los que te persiguen, sonríe para los que te hieren y disculpa a todos aquellos que te injurian. La humildad es la llave de nuestra libertad. Y, sean cuales sean tus obstáculos en la familia, es preciso reconocer que toda la construcción moral del Reino de Dios, ante el mundo, comienza en los cimientos invisibles de la lucha en casa.
Lazos de familia. “Los que encarnan en una familia, sobretodo como parientes próximos, son las más de las veces Espíritus simpáticos, ligados por relaciones anteriores, que se expresan por una afección recíproca en la vida terrena. Pero, también, puede suceder que sean completamente extraños unos a los otros esos Espíritus alejados entre sí por antipatías igualmente anteriores, que se traducen en la Tierra por un mutuo antagonismo que ahí les sirven de prueba.
Construyamos sobre nuestro Hogar los cimientos del amor y comprensión que es la llegada de Jesús en la Navidad diaria de nuestras vidas... Para esto realice una vez por semana el Evangelio en su Hogar para que sus bendiciones ofrezcan la paz y la armonía a la familia y ella pueda revivir las enseñanzas del Amor orientado por Jesús desde aquel día en que el Maestro realizó en la casa de Simón Pedro en Cafarnaúm.
Fuente: Chico Xavier/Emmanuel. João Cabral - Presidente de la ADE-SERGIPE-Periodista. Radialista. Website: En el Website escuche nuestra Radio Online. Mensaje publicada en el Jornal Cinform de Aracaju- .Mensaje traducido por el Grupo Espírita María de Nazareth-Santiago de Chile
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