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¿Señor! En verdad, no puedo ser la lámpara que esclarezca el camino, más, si me amparas, conseguiré ser una simple vela capaz de orientar el rumbo de algún viajante desviado en la floresta de la vida.
No puedo ser la fuente que quite la sed de cuantos atraviesan los caminos del mundo, sin embargo, si me auxilias, conseguiré ser la concha de aguas, susceptible de socorrer a un enfermo relegado al abandono.
No puede ser el benefactor de árboles que se da a los hambrientos en la plenitud de la bondad, entre tanto, si me ayudas, puedo ser la migaja de amor que suprima la penuria de un compañero desfallecido por la angustia.
No puedo ser la casa acogedora que albergue a todos los desheredados de la Tierra, entregados a las sorpresas amargas de la noche, más si, me apoyas, conseguiré ser la mano que se tiende al amigo menos feliz para donarle el calor de Tu bendición y decirles al corazón abatido – “Dios te bendice”.
Señor me reconozco pequeño siervo de Tu casa, sin embargo, Contigo, la esperanza brillará en mi alma y, con semejante amparo, seguiré al frente, trabajando y sirviendo, en el bendito anonimato de mi pequeñez, a fin de alabarte, siempre y esperar, actuando y bendiciendo, la construcción de una Tierra Más Feliz.
Por el Espíritu Des Touches
médium: Francisco Cândido Xavier. Extraído del libro "Tiempo y Amor"
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