|
"Y los que hicieron el bien saldrán para la resurrección de la vida; y los que hicieron el mal, para la resurrección de la condenación." — Jesús. (Juan, 5:29.)
En raros pasajes del Evangelio, la ley de la reencarnación permanece tan clara como aquí, en que la enseñanza del Maestro se reporta a la resurrección de la condenación. ¿Cómo entenderían estas palabras los teólogos interesados en la existencia de un infierno ardiente y eterno?
Las criaturas dedicadas al bien encontrarán la fuente de la vida bañándose en las aguas de la muerte corporal. Sus realizaciones del porvenir siguen en la ascensión justa, en correspondencia directa con el esfuerzo perseverante que desenvolvieron en el rumbo de la espiritualidad santificadora, sin embargo, los que se complacen en el mal cancelan sus propias posibilidades de resurrección en la luz.
Les corresponde la repetición del curso expiatorio.
Es la vuelta a la lección o al remedio. No les surge diferente alternativa. La ley del retorno, pues, está contenida ampliamente en esa síntesis de Jesús. Resurrección es resurgimiento. Y el sentido de renovación no se compadece con la teoría de las penas eternas. En las sentencias sumarias y definitivas no hay recurso salvador.
Pero a través de la referencia del Maestro, observamos que la Providencia Divina es mucho más rica y magnánima de lo que parece.
Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier Extraído del libro "Pan nuestro"
|