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Manifiestas que la palabra del compañero es agresiva por demás; no obstante, si pensaras en las frases contundentes que salen de tu boca, ni en lo más mínimo te detendrías sobre el tema. Manifiestas que un amigo cometió un error grave; sin embargo, si pensaras en los delitos mayores que dejaste de cometer simplemente porque te faltó la oportunidad, no hallarás motivo alguno para la acusación.
Manifiestas que has sufrido una tremenda ofensa; entre tanto, si pensaras cuántas veces has herido a los otros, olvidarías de inmediato las faltas ajenas. Manifiestas que ya no soportas los trabajos con los cuales tus familiares cobran tributo a tus horas, aunque si pensaras en los inconvenientes que tu existencia les ha demandado a todos ellos, no te dará gusto protestar.
Manifiestas que tus sacrificios a favor del prójimo son muy grandes; no obstante, si pensaras en las vidas que se pierden a diario para que tu mesa esté abundantemente servida, con seguridad no volverías a hablar de eso.
Manifiestas que tus necesidades son interminables; sin embargo, si pensaras en las privaciones de aquellos que serían infinitamente felices con las sobras de tu casa, no tropezarías con la queja.
Manifiestas que no puedes ayudar en la beneficencia, a causa de una persistente jaqueca; sin embargo, si pensaras en los que yacen postrados en los hospitales e imploran un instante de alivio, no postergarías tu colaboración.
Manifiestas que no dispones de tiempo para el cultivo de la caridad, pero si pensaras en los mil cuatrocientos cuarenta minutos que dispones cada día para vivir en la Tierra, no te esconderías detrás de semejante disculpa.
En los asuntos relativos a las faltas y al perdón, no nos demoremos aludiendo a los otros. Pensemos en nosotros mismos, y preferiremos guardar silencio a fin de extinguir el mal.
ANDRÉ LUIZ
Médium Francisco Cândido Xavier, Waldo Vieira Extraído del libro " El Espíritu de la verdad "
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