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1- Soy la puerta de tu sustentación. Consérvame limpio.
2- Puedo trabajar con seguridad. No te inclines al desorden.
3- Muchas veces reclamas contra la carestía. Pero gastas sumas considerables para desorganizar mis funciones y perturbar mis servicios.
4- No me colmes de excesos. A causa de la carga innecesaria de peso, es probable que nos caigamos hoy mismo.
5- No me conviertas en depósito de condimentos en demasía. En obediencia a las leyes del organismo, transmitiré a tu sangre los venenos que me impongas.
6- No me des bebidas alcohólicas. Si hicieras eso, no garantizaré tu propia cabeza.
7- Te ruego que me mantengas alejado de los estupefacientes, a no ser en ocasión de un tratamiento excepcional. Una pequeña pero inconveniente gragea para reposo puede, en realidad, conducirnos hasta el borde de la muerte.
8- No deseo ni puedo alimentarme exclusivamente con los recursos celestiales. Sólo te pido discernimiento y equilibrio.
9- Adminístrame pese a las sugerencias de la mesa festiva, incluso en los más sencillos placeres familiares. Poseo la clave de tu armonía.
10- No me digas que vas a morirte de hambre porque no dispones de una mesa opulenta. Por amor de Dios, no te olvides que la mayor parte de las enfermedades son consecuencia del plato abundante y que no vivimos para comer, sino que comemos simplemente para vivir.
Andre Luiz
Médium Francisco Cândido Xavier, Waldo Vieira. Extraído del libro "El espíritu de verdad"
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