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Dijiste: "No colaboro porque ese hombre es un corrupto"; en otra ocasión manifestaste: "No presto auxilio, esa mujer se equivocó deliberadamente..."
No tuviste en cuenta que antes de eso, Jesús tomó nota de sus faltas pero no por eso les frustró la oportunidad para la necesaria reparación. No pierdas tu tiempo en buscar el mal; sin embargo, emplea dedicación para socorrer a sus víctimas.
Ante tal o cual acontecimiento ingrato, siempre más que nosotros, "Jesús sabe...
Conoce el Divino Amigo dónde se esconde el gusano del vicio, como también dónde se oculta la farpa de la crueldad. Por ese motivo, no habrá de buscarte para que enumeres las úlceras ajenas, ni para que cuentes cuántos son los espinos del camino. Si alguien prefiere sumergirse en la sombra, dícete a ti mismo: "Jesús sabe".
Si alguien no escucha la palabra de amor, registra silenciosamente: "Jesús sabe". Si alguien aparece equivocado ante tu vista, piensa con convencimiento: "Jesús sabe". Si alguien huye al cumplimiento del deber, manifiesta de nuevo: "Jesús sabe".
Haz el bien que pudieres y confía a la justicia la armonía de la Ley, y así comprenderás por fin que Jesús nos convocó para que hagamos brillar la estrella de la caridad en cada lugar donde la vida padezca el insulto de la oscuridad.
MEIMEI
Médium Francisco Cándido Xavier, Waldo Vieira Extraído del libro "El Espíritu de la verdad"
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