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Crees que sólo la caridad puede redimir al mundo; entre tanto no te demores en la posición de comentarista. No nos digas que careces de recursos o que no estás en condiciones de contribuir a la campaña renovadora de la sublime virtud.
Si no veamos: Si cada cinco dosis, destinaras el importe correspondiente a una gaseosa o un aperitivo, según tus hábitos, a los servicios de algún hospital, al cabo de un mes habrá mayor cantidad de medicación decisiva para un determinado enfermo.
Si renunciaras al cine una vez de cada cinco, y enviaras el dinero respectivo a un hogar infantil, transcurridas dos o tres semanas la institución contará con más leche en bien de los niños necesitados.
Si suprimieras un atado de cigarrillos de cada cinco de tu consumo personal, y aplicaras el fruto de esa renuncia a una casa erigida para los hermanos apartados del confort doméstico, en breve tiempo el hospedaje que les corresponde será más agradable.
Si economizaras las prendas de vestir y guardaras el importe equivalente a una de ellas de cada cinco, para socorrer al prójimo desafortunado, concluido un año dispondrás de recursos suficientes para cubrir a alguien amenazado por la desnudez.
No esperes la bondad de los otros. Ten en cuenta la que tú puedes practicar. Posiblemente respondas que lo superfluo también se debe a tu propio sudor, que no nos concierne opinar sobre su utilización porque tanto la copa y la película como el cigarrillo y la moda están a tu cargo. Naturalmente estás acertado en tu manifestación y no seremos nosotros quienes te neguemos ese derecho.
La voluntad es un sagrado atributo del espíritu, una dádiva de Dios a fin de que decidamos por nosotros mismos cómo encauzar su destino. Aun así, nuestra recomendación es nada más que una sugerencia a los compañeros que confían en el poder de la caridad, pues sólo habrá en ella verdadero mérito si existiera algún vínculo entre la caridad y tú.
Andre Luiz
Médium Francisco Cándido Xavier, Waldo Vieira Extraído del libro "El Espíritu de la verdad"
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