Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

La pasión de Jesús PDF Imprimir E-mail
Francisco Cândido Xavier
Escrito por Administrador   
Viernes, 16 de Septiembre de 2011 15:05

El Espiritismo no nos abre camino para que desertemos del mundo. Si bien es conveniente evitar los abusos del siglo, no podemos llegar a la exageración de querer vivir fuera de él. Usufructuemos la vida que Dios nos da, respirando el mismo aire que los demás seres, nuestros hermanos. Para atender a nuestra conciencia podemos dispensar la virtud intachable que forja la santidad ficticia. No seamos sombras vivas ni transformemos nuestros hogares en tumbas adornadas con filigranas de adoración.

Nuestra fe no es un campo cerrado a la espontaneidad. Encarnados y desencarnados necesitamos ser prudentes, aunque eso no indica que debamos reprimir las expansiones sanas o que por eso no nos abracemos unos a otros. La abstinencia del mal no impone restricciones al bien. Del mismo modo que la virtud jactanciosa es un defecto como cualquier otro, la austeridad afectada es una ilusión similar a cualquier otra.

No hagamos de la vida privada una torre de marfil para encerrar los principios superiores, o un estrado de exhibición para entronizar el punto de vista. La convicción espirita no es insensible ni impertinente. Ser inflexible en el deber no impone la frialdad del corazón. Eludamos el proselitismo lindero con el fanatismo, pero no por eso alimentemos en los otros la aversión por nuestra fe.

Así como el rol de víctima es siempre el mejor y el más confortable, no por eso a título de representarlo podemos forzar nuestra existencia, de modo de transformar en verdugos a la fuerza a los que nos rodean. No seamos policías del Evangelio, sino candidatos a servidores cristianos. Ni caridad vanidosa que agrave la severidad del prójimo, ni sequedad del corazón que marchite la alegría de vivir. Quien destila hielo, en breve se desenvolverá en una atmósfera glacial.

La creencia confinada en el orgullo desencadena desastres tan grandes como los creados por el materialismo. No seamos compañías tediosas. Una sonrisa de bondad no compromete a nadie. La fe espírita reside en el justo término medio entre el bien y la virtud. Ni el silencio perpetuo de la casi muerte, que destroza la espontaneidad, ni el hablar medroso de la inhibición al borde del ridículo. Ni los ojos bajos de la santidad artificial, ni el ansia impulsiva de imponerse a cualquier precio. Ni complicidad con el error que parezca vicio; ni connivencia con el mal que tenga la forma de aparente elevación.

Fe espirita es liberación espiritual. No predica la reserva calculada que anula la comunicabilidad e incomoda a los otros, ni recomienda la rigidez de hábitos que esteriliza la vida sencilla. Ni tristeza sistemática ni entusiasmo pueril. Abstengámonos de la falsa idea religiosa susceptible de repetir los desvíos de existencias anteriores, en las cuales ejercitamos el misticismo agobiante. Desmantelemos los tabúes de la superioridad mentirosa, convencidos de que también existe el orgullo de parecer humilde.

El Espiritismo nos ofrece la verdadera confianza, razonada y renovadora; por eso el espírita no está condenado a la actividad inexpresiva o vegetante. Caridad es el dinamismo del amor. Evangelio es alegría. No es el sistema para restringir las ideas o frenar las manifestaciones: es la vacunación contra el convencionalismo absorbente.

Busquemos al pueblo, la verdadera pasión de Jesús, convivamos con él, sintamos sus dolores y prestémosle servicio sin intenciones ocultas, de conformidad con el "amaos los unos a los otros": la principal rutina para nuestra emancipación.

Ewerton Quadros

Médium Francisco Cândido Xavier, Waldo Vieira
Extraído del libro "El espíritu de la verdad"