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Caso CXVIII PDF Imprimir E-mail
Ernesto Bozzano
Escrito por Administrador   
Jueves, 08 de Abril de 2010 15:13

(Criatura vidente a tierna edad) – Light lo publicó en el año de 1906, p. 387. El señor Francis T. Harris habla de la desencarnación de uno de sus hijos a la edad de siete años solamente. Había nacido de padres saludables y robustos y él también lo era, sin cualquier neuropatía; no obstante había mostrado desde sus primeros años sus disposiciones para la clarividencia.

Cuenta el Sr. Harris: Desde el primer período de su vida sus padres habían observado que él veía cosas que no existían para los demás, particularidad que había sido muchas veces discutida por sus familiares. Antes incluso de aprender a hablar, parecía muchas veces espantado con algo invisible. En otros casos, en cambio, parecía por el contrario muy alegre con lo que percibía y extendía sus bracitos hacia un ser que no existía más que para él solamente.

No había cumplido todavía los tres años y se divertía cierto día con sus muñequitos, en el cuarto de dormir, a dos pies de distancia de sus padres, cuando fue tomado por un gran miedo y corrió, gritando, hacia su madre. Como ella lo interrogase, respondió que se había espantado a la vista de dos perros, siendo uno rubio y el otro negro. Su padre lo tomó en brazos y se esforzó por distraerlo y calmarlo, diciéndole que los dos animales habían venido a jugar con él. Algunos días más tarde se produjo nuevamente el incidente en el mismo aposento y en las mismas circunstancias y la criatura corrió hacia el padre, más espantada que nunca a la vista de los dos perros y se refugió en los brazos paternos. Éste buscó tranquilizarlo diciéndole que los dos perritos no le harían mal alguno, y diciendo esto, los llamaba silbando, después estallando los dedos y acariciando el aire cerca de ellos. Esto llevó a que el bebé hiciese otro tanto y su asombro no tuvo límites cuando vio que no conseguía palparlos.

Todo esto, no obstante, tuvo el feliz resultado de hacer desaparecer su miedo, y aunque le ocurriese ver a los perritos todavía muchas veces, él ya no se asustaba. Bien, es preciso notar que el padre de la criatura vidente poseía dos perros setter, uno rucio y el otro negro, que habían muerto tres años antes. La relación entre los fantasmas caninos aparecidos al bebé y los perros de colores idénticos, que su padre había tenido, no me parece dudosa.

Por el contrario, no se podría excluir en absoluto la hipótesis de lectura en el pensamiento paterno por parte de la criatura, pero esa hipótesis no parecerá muy verosímil si se piensa que ésta se mostró vidente desde su nacimiento; que tenía, al mismo tiempo, visiones de naturaleza diferente, que no podrían atribuirse a la lectura del pensamiento; y que los fantasmas de los perros se le aparecían frecuentemente, hasta el punto de hacerse familiares. Esta última circunstancia es difícilmente conciliable con la hipótesis de transmisión del pensamiento materno o paterno, el cual tendría que estar orientado hacia los perros muertos cada vez que la criatura los viese. De cualquier modo, la génesis de este caso permanece dudosa.

Ernesto Bozzano

Extraído del libro "¿Tienen alma los animales?"