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Caso LXXXIX - Auditivo-colectivo PDF Imprimir E-mail
Ernesto Bozzano
Escrito por Administrador   
Jueves, 04 de Marzo de 2010 16:31

En la bien conocida obra del Dr. Edward Binns, (Anatomía del Sueño, p. 479), se encuentra el siguiente suceso comunicado al autor por Lord Stanhope, amigo íntimo del protagonista del acontecimiento, Sr. G. de Steigner, que cuenta:

En mi mocedad, cuando era oficial del ejército danés, venía ocupando desde hacía algún tiempo el alojamiento que me había sido asignado, sin percibir nada especial.

Mi cuarto estaba colocado entre otros dos aposentos, sirviendo uno de pequeño salón y el otro de cuarto de dormir de mi ordenanza, estando las tres piezas comunicadas entre sí. Cierta noche en que me encontraba acostado sin dormir, oí cierto ruido de pasos que iban y venían en el cuarto, que parecían ser de un hombre en chinelas. Ese ruido inexplicable duró largo tiempo.

Al llegar la mañana, pregunté a mi ordenanza si no había percibido nada durante la noche, y me contestó: Nada, a no ser que a una hora avanzada de la noche usted paseaba en su cuarto. Le aseguré que no había abandonado el lecho y, como él permaneciese incrédulo, le ordené que me llamase si el ruido de pasos se repetía. La noche siguiente lo llamé con el pretexto de pedirle una vela y procuré saber si él no había visto nada. Me contestó negativamente, añadiendo sin embargo que había oído un ruido de pasos como si alguien se acercase a él, alejándose seguidamente en la dirección opuesta.

Había en mi cuarto tres animales: un perro, una gatita y un canario, que reaccionaban todos de modo característico cuando el ruido de pasos comenzaba. El perro saltaba inmediatamente para mi cama y se encogía junto a mí temblando; la gata seguía con la mirada el arrastrar de pasos como si percibiese o procurase percibir quién los producía. El canario, que dormía en su columpio, despertaba enseguida y se ponía a revolotear dentro de la jaula, tomado de gran agitación. En otras circunstancias, se escuchaban sonidos musicales en el salón, como si alguien tocase blandamente las teclas de un piano, o bien se percibía un ruido característico como si la llave de la escribanía girase en la cerradura y la abriese, si bien todo permanecía en los mismos lugares.

Les hablé sobre esos ruidos inexplicables a mis camaradas del regimiento, y fueron a dormir sucesivamente en el sofá de mi cuarto, siendo que escucharon, uno tras otro, los ruidos que yo mismo percibí. Enseguida el señor De Steigner cuenta que mandó examinar las tablas del suelo y los zócalos del cuarto, sin descubrir señal alguna de ratas. Algún tiempo después de esto, él cayó enfermo y, como su enfermedad tendía a empeorar, el médico le aconsejó cambiar inmediatamente de alojamiento, sin darle al respecto explicación alguna, y él obedeció. Cuando ya convaleciente le insistió al médico para que le revelase el motivo de aconsejarle la mudanza, el médico le explicó, en fin, que el alojamiento en que él había estado gozaba de deplorable reputación, pues un hombre se ahorcó en aquel cuarto y otro fue allí asesinado.

Ya habrán observado los lectores que, en los casos relatados hasta aquí, los animales perceptores han sido perros o gatos o caballos, pero en el mencionado caso hay un canario y esto muestra que el reino de los pájaros es capaz, a su vez, de percibir las manifestaciones supra normales y de espantarse por ellas. En cuanto a la actitud de canario ante las manifestaciones auditivas verificadas en el cuarto encantado, no me parece posible levantar dudas sobre su alcance demostrativo, es decir, que el canario percibía muy bien, tal como los demás animales, las manifestaciones en curso, pues, en efecto, el ruido leve de unos pasos, como de un hombre en chinelas, no es tal como para espantar a un canario, habituado a vivir con el hombre. Se sigue de ahí que, si ese pajarillo se espantaba con él era porque percibía realmente las manifestaciones de encantamiento y tenía la intuición instintiva de su naturaleza supra normal.

Ernesto Bozzano
Extraído del libro "¿Tienen alma los animales?"