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Caso LXXXVIII PDF Imprimir E-mail
Ernesto Bozzano
Escrito por Administrador   
Lunes, 01 de Marzo de 2010 16:22

(Visual-colectivo) – El conocido sociólogo profesor Andrew Lang cuenta el siguiente suceso, ocurrido en una familia de amigos suyos. Transcribo de Light (1912, p. 111) el texto que sigue:

En uno de los suburbios de Londres hay una mansión especial, bastante antigua, construida enteramente de ladrillos y rodeada de un jardín, la cual he conocido muy bien. Cuando mis amigos, el señor y la señora Rotherhams, fueron a vivir allí, la mansión estaba enteramente embrujada. Entre otras cosas, cuando la señora Rotherhams se acercaba a una puerta, ésta se abría espontáneamente ante ella. Algunas veces se sentía llevada por los cabellos, por manos invisibles; ruidos nocturnos, extraños e inexplicables, tales como de vajillas entrechocándose, de muebles arrastrados, perturbaban sin cesar el sueño de los moradores de la casa.

Cierta noche, en que el señor Rotherhams estaba ausente, su esposa fue a acostarse con su bebé, en el cuarto situado por encima del comedor, habiendo antes encerrado en éste a su perrito de raza Collie. Ella observó que cuando empezó a oír los ruidos de los muebles arrastrados y de las vajillas entrechocándose, el perrito fue a su encuentro con la cola entre las piernas. Ella verificó que los muebles y vajillas estaban perfectamente en sus lugares.

Otro día, esa misma señora estaba ocupada en enseñar una lección a su hijita en el comedor, sentada frente a la puerta. En determinado momento, habiendo tocado la campanilla para llamar a la camarera, vio abrirse una puerta y entrar una mujer extrañamente vestida con un albornoz gris claro y el rostro del mismo color. Otro día, habiéndose el señor Rotherhams detenido a fumar en esa sala, vio al animal levantarse de un salto, con el pelo erizado en el dorso, y gruñir sordamente, vuelto hacia la puerta.

Mirando en esa dirección, vio abrirse la puerta y entrar la mujer, que iba vestida de un color que le pareció azul. Se levantó para ir a su encuentro, pero ya no vio nada más. Si tal fantasma tenía un objetivo, éste sería obligar a los nuevos ocupantes de la casa a mudarse, pero ellos permanecieron intrépidamente en el lugar y las manifestaciones fueron escaseando poco a poco, hasta cesar definitivamente. Los miembros de la familia son personas sanas y robustas y se cuentan entre mis amigos.

Profesor Andrew Lang

En el caso relatado, se hallan dos hechos concernientes a las percepciones animales. En el primero, de naturaleza puramente auditiva, el perro, encerrado en la sala embrujada, manifiesta enseguida a través de aullidos dolientes, que percibe las manifestaciones ruidosas que los otros oyen desde fuera; en el segundo, el animal es el primero en percibir el Fantasma de la dama de azul. No resta entonces duda alguna sobre la participación del animal en manifestaciones de encantamiento a que estén sujetos colectivamente sus dueños.

Ernesto Bozzano
Extraído del libro "¿Tienen alma los animales?"