Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

Caso LXXXVII PDF Imprimir E-mail
Ernesto Bozzano
Escrito por Administrador   
Miércoles, 24 de Febrero de 2010 16:40

(Visual-colectivo) – Este caso apareció en el American Journal of the S.P.R. (1910, p. 45). Forma parte de una pequeña recopilación de acontecimientos examinados por un ministro de la Iglesia Episcopal. El profesor Hyslop dice que no se puede citar a los perceptores, que son personas bastante conocidas, ya que no desean dar sus nombres. El pastor que hace la narración, relata lo siguiente:

La villa del Dr. G., residente en la 5 Avenida, nº 13, en Nueva York, está situada en Fishkill, en el río Hudson. El veinte de octubre la Srta. F.G., hija suya, había ido a Nueva York, a donde llegó a hora avanzada de la noche. El cochero había ido a esperarla a la estación de ferrocarril con una charrete y un excelente caballo. La noche estaba muy sombría y el carruaje no llevaba linternas. El camino era fácil y el caballo lo recorría tranquilamente.

Colinas rodeadas de árboles aumentaban más todavía la oscuridad, cuando, en un determinado momento, el caballo empezó a cocear violentamente, mientras el cochero no sabía a qué santo encomendarse. La Srta. F.G. miró y vio una larga columna blanquecina, semejante a la niebla, que, después de haberse elevado en el camino, frente al caballo, pasó al lado de este, rozó en el codo a la joven y desapareció por encima de sus hombros. En el momento en que la aparición le tocó el codo, ella experimentó una sensación de frío y tuvo un estremecimiento. En todo caso su mente era muy positiva para acoger una explicación supra normal del acontecimiento, si bien, dirigiéndose al cochero le dijo: Presta atención Michel. Debemos haber pasado por encima de alguna cosa. Baja y mira lo que ha pasado. Pero el cochero discordó y se mostró inquieto, declarando que no se trataba en absoluto de un accidente material, sino de un encuentro con algún fantasma.

Y añadió: Usted y yo podemos habernos equivocado, pero no se puede decir otro tanto del caballo. El pobre animal suda y tiembla como vemos. Finalmente decidió bajarse y mirar, pero no vio nada en el suelo, poniéndose a camino. La Srta. F.G. ordenó al cochero que no contase lo sucedido a nadie, temerosa de asustar a los criados. Algunos días más tarde, ella refirió lo sucedido a un señor que había venido a visitarla y que vivía desde hacía mucho en Fishkill, el cual, después de escucharla con vivo interés, le dijo: Usted ha visto al Fantasma de Verplanck, y proporcionó las siguientes explicaciones: En tiempos de la generación anterior a la presente, la Srta. Verplanck, heredera de una gran familia danesa residente aquí, estaba enamorada de un joven abogado de Nueva York, pero su familia deseaba preferentemente que ella se casase con un primo suyo llamado Samuel Verplanck.

El día veinte de octubre el joven abogado debía ir a su encuentro, pero una violenta tempestad descargó en aquella ocasión y él no apareció. A la mañana siguiente, la Srta. Verplanck anunció: "Él ha sido asesinado ayer por la noche" Algunos minutos más tarde cundió la noticia de que había sido descubierto su cadáver con un puñal enterrado en el corazón. Al mismo tiempo, Samuel Verplanck desaparecía y no se le veía en lugar alguno. Pasado muy poco tiempo empezó a correrse la voz de que la noche del veinte de octubre Samuel Verplanck se aparecía en el lugar del crimen. Lo que sucedió a la Srta. F.G. en aquella noche de 20 de octubre confirmaría esa tradición.

Aun en este caso el animal habría sido el primer perceptor, circunstancia que muestra siempre mejor qué admirables sensitivos son los animales superiores. Este caso es notable por sí mismo, sin presentar nada de especial, pues se conocen centenares de hechos análogos ligados a una tradición de crímenes consumados en el lugar de la aparición, tal como hice observar en una obra consagrada a esas manifestaciones.

Ernesto Bozzano

Extraído del libro "¿Tienen alma los animales?"