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(Visual con anterioridad del animal sobre el hombre) – El Rev. Minot Savage, en su libro ¿Puede Explicarlo la Telepatía?, p. 46/48, narra el siguiente caso:
Una joven dama, perteneciente a mi parroquia de Boston, estaba, cierta tarde de domingo, sentada en el banco de su piano, tocando, y no pensando en nada. Ninguno de los miembros de la familia estaba en casa, ni siquiera los criados. Un perrito, muy querido por la referida señora, estaba acostado en una butaca, a algunos pasos. Estando sentada frente al piano, daba la espalda a la puerta que se abría para el salón. De pronto, su atención fue atraída por la actitud del animal que se había levantado, con el dorso erizado, y empezaba a gruñir sordamente, mirando hacia la puerta. La joven se volvió enseguida y percibió las siluetas imprecisas de tres formas humanas que se hallaban en el otro aposento, cerca de la puerta que daba para el salón. Antes de que las formas desapareciesen, le pareció reconocer a una de ellas.
En ese ínterin, el terror del perro había aumentado hasta tal punto, que había ido a esconderse debajo del sofá, de donde no se decidió a salir más que después de insistentes llamadas de su dueña. La importancia de este episodio está en la prueba de que se trataba de algo que había sido percibido por el animal antes que por su dueña, es decir, excluyendo toda forma de sugestión de origen humano. De la misma manera, respecto de este suceso, es fácil observar que, si el perrito se levantó de un salto, gruñendo sordamente y mirando hacia la puerta, para correr enseguida a refugiarse bajo un mueble, todo esto muestra claramente que él tuvo la visión de algo fantasmagórico capaz de espantarlo, tal como sucede muchas veces en casos de esta especie. El caso es tanto más notable porque los perros tienen el instinto de irritarse y gruñir a la vista de un intruso de carne y hueso, pero no el de tener miedo y esconderse.
Ernesto Bozzano Extraído del libro "¿Tienen alma los animales?"
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