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Extraído de Les Annales des Sciences Psychiques (1916, p. 149)
– Consta de una carta particular que la señora Esperanza Payker envió el 7 de diciembre de 1916, desde Zúrich, Suiza, a una de sus amigas, y se refiere a la muerte en la guerra de un hermano de la remitente de la carta. He aquí el fragmento esencial de la narración:
Me pides noticias de Richard. Falleció, desgraciadamente, combatiendo contra los rusos. ¡Él, el cosmopolita, el que quería mirar a todo hombre como a un hermano! En el momento de su muerte, ocurrió un hecho que no puede dejar de interesarte.
Tú te acuerdas de Kacuy (el perro de Richard). Pues bien, a las siete de la tarde del trece de agosto último, él estaba como adormecido a mis pies. Repentinamente se levanta y corre hacia la puerta, moviendo la cola, ladrando y saltando como si fuese a recibir a una persona conocida; pero, de pronto, se retiró espantado, aulló lastimeramente, gimió, tembló, volvió a tumbarse a mis pies, sin dejar de gemir durante toda la noche.
A la mañana del día siguiente abandonó la casa y nunca más fue visto. Bien, la extraña manifestación del perro coincidió exactamente con la hora en que Richard caía gravemente herido y la desaparición del perro se produjo precisamente a la hora de la muerte de su dueño. También en este ejemplo la mímica expresiva del animal tiende a demostrar el carácter verídico de la telepatía, y en este caso considerando que al principio él se comportaba alegremente como si asistiese al regreso de un familiar, cambiando bruscamente de actitud a continuación, dando muestras de espanto, como si hubiese notado la naturaleza fantasmagórica de lo que percibía.
Ernesto Bozzano Extraído del libro "¿Tienen alma los animales?"
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