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Renacimiento de cristo PDF Imprimir E-mail
Divaldo Pereira Franco
Escrito por Administrador   
Martes, 12 de Abril de 2011 15:51

La irrefrenable ambición generada por el delirio de grandeza, es la responsable del desaliento de las multitudes arrojadas al submundo de la miseria moderna, de donde procede el germen de la delincuencia que se esparce por los cuadrantes de la Tierra ... Y no es porque el psiquismo de Cristo se haya diluido en vano, a través de las páginas de la Historia; ni porque falten los testimonios grandilocuentes de la solidaridad y del amor, demostrando la sublime conducta de los mártires de la fe y de los misioneros de toda índole...

La humanidad conoce la trayectoria de los verdaderos argonautas del bien, que se sacrifican en el testimonio de los ideales de ennoblecimiento, mediante los cuales demuestran que, verdaderamente, el triunfo es una conquista interior sobre los ímpetus y pasiones animalizantes y no el dominio de objetos y valores de legitimidad muy dudosa.

Hay algunos que a pesar de las posiciones de comando en que se encuentran, no consiguen liberarse de las crueles y ocultas dependencias a las que están esclavizados. Existen muchos hombres que acumulan fortunas y padecen carencias, en el área del sentimiento y de la paz, que moneda alguna puede substituir. Triunfan algunos conquistadores que son temidos y respetados, pero que a su vez son vencidos por enfermedades irreversibles que los consumen, inexorablemente.

Alejandro Magno de Macedonia conquistó la Tierra; sin embargo fue abatido por la muerte cuando se encontraba en la cumbre de las glorias humanas, perdiendo el cuerpo a los 33 años, a causa de una fiebre aguda. Nabucodonosor I, de Caldea erigió un imperio envidiable, sin eximirse de la locura que lo aniquilaba...

Ciro II, el persa, venció a Astiajes y a Creso, conquistando innumerables reinos, sin permanecer por mucho tiempo comandando el carro de la guerra, que lo arrojó al suelo, siendo él mismo víctima de la impulsividad, en la batalla contra los masagetas... Atila, el huno, amenazó y diezmó a casi toda Europa; no obstante, se perdió a sí mismo en la derrota que sufrió en los Campos Cataláunicos, por Aecio... Alarico I, el visigodo, que era semejante a él, venció el Oriente, saqueando a Roma; sin embargo, se perdió en Cosenza, donde murió... La nómina que presenta a los vencedores de ayer y de hoy y a los dominadores y poderosos que pasaron es extensa...

Estos días, igualmente ensombrecidos por amenazadoras calamidades, pasarán pronto, porque a pesar de la presunción humana y la falta de piedad que gobierna a muchas criaturas, envueltas en el olvido alucinado de sus responsabilidades para consigo y con relación al prójimo, Jesús comanda la nave terrena, conduciéndola al puerto de la paz. Los que fomentaron la guerra en el pasado son fantasmas truhanescos que ahora yacen en cenizas y olvido. Los que actualmente amenazan con la extinción del mundo, mediante las armas de alto poder destructivo, igualmente permanecerán por poco tiempo en el cuerpo transitorio.

Todos aquellos que afirmados en los ideales materialistas, piensan en retirar las "señales de Dios" de la memoria del mundo, jamás lograrán "apagar las estrellas" que, después de ellos, continuarán brillando ...... Y como la cultura, la ética y la civilización parecen sumergirse en una noche abismal, como sucedió en un tiempo ya lejano, aunque cercano por el sentimiento y por la mente, cuando nació Jesús, señalando los rumbos que no fueron recorridos, se repite el acto de amor de Dios para con las criaturas, permitiendo que El, discretamente, renazca en el corazón del hombre, celebrando una alianza de perfecta unión, capaz de vencer las horas difíciles de hoy, convirtiéndose en una estrella de primera magnitud, en torno de la cual giren las aspiraciones y los ideales de todas las criaturas.

Espíritu Juana de Angelis

Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro "Receta de paz"