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Guillermo y Gerardo PDF Imprimir E-mail
Divaldo Pereira Franco
Escrito por Administrador   
Miércoles, 29 de Septiembre de 2010 15:16

Leonardo era un médium sonambúlico, dotado de bellas facultades propiciatorias al intercambio. De carácter noble y sentimientos elevados, se convirtió en espírita en plena adolescencia, cuando los fenómenos espirituales irrumpieron, llevándolo a un período de continuas perturbaciones, que fueron confundidas al principio, como siendo de naturaleza psicológica. Después de ser medicado más de una vez, alguien amigo de la familia, expuso la hipótesis de que podría tratarse de una distonía espiritual. Conducido por la madre al Núcleo Espírita y recibiendo conveniente asistencia a través de los pases y de la vinculación a las actividades juveniles del Grupo, amainaron sus disturbios.

Comprendiendo el contenido de la Doctrina a medida que se desarrollaba, pasó a frecuentar las reuniones prácticas, en las cuales dio mayor atención a la mediumnidad, educándose y educándola. En los años siguientes, concluyó el curso de Odontología y se casó con Helena, joven militante de la Casa, comenzando la edificación del hogar, de la familia.

Valorizando con serenidad el ministerio abrazado, de él se desembarazaba con elevada consideración. En esa oportunidad, contaba veintiocho años de edad, poseyendo ya una importante hoja de servicio en favor de los sufrientes. Maleable a la influencia espiritual, luego que Fernando mentalizó a su pupilo atrayéndolo a la comunicación, su sensibilidad comenzó a registrar los efectos de la sintonía psíquica, presentando ligeras contracciones faciales y temblor en el cuerpo. En esos momentos dio entrada en el recinto el Dr. Hermann Grass, trayendo adormecido al médium David que fue colocado entre los asistentes. Su estado espiritual era lamentable. El cerebro se encontraba envuelto por densa oscuridad que surgía de los pensamientos vitalizados en los últimos tiempos emanando vibraciones de bajo tenor. De la región genética, así como del estomago, del hígado y del bazo, se irradiaba en ondas excéntricas, energías viscosas y enfermizas.

El hábito al uso del alcohol, en las reuniones sociales y en otros momentos, ya lo estaban haciendo víctima de la dependencia de los mismos, presentando los primeros síntomas de una cirrosis hepática con actuales perturbaciones digestivas, altas tasas de colesterol, hipertensión arterial, a pesar de la juventud orgánica... Del área sexual también se exteriorizaban fluidos densos, cargados del magnetismo pernicioso dejado por los compinches encarnados, viciosos y por los Espíritus de igual psiquismo, que se mezclaban en las orgías elegantes a las que el sensitivo se entregaba.

Profundizando la observación se podía constatar que la vesículas seminales se encontraban comprometidas, como resultado de las vibraciones que las estimulaban y que las gónadas (* ) descargaban energías sutiles de calidad inferior, alimentadas por la mente de David y por la de los desencarnados que se asociaban a el durante la manifestación de las pasiones sexuales. La próstata, en proceso de aumento, denotaba desarmonía celular, avanzando hacia una futura neoplasia maligna... Adormecido, producía ruidos y espasmos, característicos de los disturbios del comportamiento psicológico que eran liberados, en aquel período, demostrando una situación afligente. Viéndolo así y considerando sus admirables posibilidades de realización, no puede sustraerme a un sentimiento natural de compasión acompañado del deseo de auxiliarlo, de despertarlo para la realidad profunda de la vida, así como del valioso significado de la actual reencarnación. Sin embargo, el médium David, era responsable por lo que le sucedía.

Conociendo la Doctrina Espírita y negándose a vivir su moral, sabía de la gravedad del compromiso mediúmnico; no obstante, prefería seguir por los atajos peligrosos de la fascinación, de la ceguera... No le faltaron advertencias, insistentes invitaciones para retornar al deber, que rechazaba sistemáticamente, marchando ahora casi a solas y por elección personal, en el rumbo de las compañías inferiores que deseaban arrastrarlo a la alucinación total, al malogro de la reencarnación. Aquel instante le era de magno valor, razón por la cual había sido traído. Liberado del sueño anestesiante por el Dr. Grass, recorrió con su mirada a su alrededor y se atemorizó. La conciencia de culpa estaba vigilante y él temió que hubiese desencarnado... La criatura humana, por lo general, valoriza siempre lo que dejó de tener o lo que aún no poseyó o que desperdició.

En la vida moral, el fenómeno es equivalente. La aproximación de la muerte o en la sospecha de eso, se formulan planes de ennoblecimiento, de realizaciones superiores, para luego abandonarlos, luego que pasa el peligro, regresando a la insensatez con redoblada voluptuosidad. Fue lo que observamos en David. El despertar en nuestro plano lo llevó a las lágrimas y notamos que retorcía las manos en señal de desesperación, pero para nuestra sorpresa no lo vimos orar ni tratar de elevarse en pensamiento hacia Dios, como sería de desear. La falta de unción y de seriedad moral en el trato con los desencarnados, le habían desalojado de la mente las actitudes correctas. El Dr. Hermann a su lado, lo tranquilizó con palabras gentiles. El médico se presentaba severo, como le era habitual, no obstante dejaba traslucir alguna humildad y sumisión a los designios superiores, comprendiendo la magnitud del momento y el alto valor de las Entidades que allí se encontraban dirigiendo la actividad.

A media voz, el diligente médico explicó a su intermediario donde se encontraban y para qué estaban allí, tratando de calmarlo. La psicósfera de armonía permanecía, especialmente en torno de la mesa de los trabajos. De inmediato, Leonardo incorporado abrió los ojos desmesuradamente y acusó:

-“No reconozco aquí a nadie con autoridad suficiente como para obligarme a esta sumisión. Soy independiente. A pesar de tener amigos entre los Genios, no formo parte del grupo. La mía es una acción solidaria y con una meta bien definida.

-“Realmente -esclareció el Dr. Carneiro de Campos- no poseemos ninguna autoridad sobre ti amigo, reconociendo que la única que existe nos dirige la vida, es Jesucristo, a Quien procuramos servir. Cuanto a tu relación con los Genios del Mal no nos preocupamos, por cuanto cada uno es libre de elegir las compañías con las cuales mejor se afinan por entidad de propósitos. En ese sentido, tu eres libre para actuar y recoger los resultados de tu acción. “Lo que nos interesa es tu felicidad, momentáneamente dislocada de las finalidades nobles, para las pasiones disolventes, cuyos efectos de inmediato, tu sufres, generando aflicciones para el futuro.

-“Tengo que interrumpir la farsa de mi infame enemigo, que allí está...”

Y volviéndose, señaló con el dedo en la dirección donde estaba el médium David, que se estremeció, poniéndose lívido. Continuando con la agresión, agregó:

-“Es muy bueno este reencuentro lúcido, porque deseo refrescar la memoria del bandido, que se disfraza de benefactor de los ignorantes que lo rodean en busca de migajas, a cambio de adulación, de la sórdida propaganda de su nombre. El infeliz está vendiendo la propia alma a Satanás, enriqueciéndose y al final abandonarlo todo cuando yo y otros realicemos el plan que tenemos en mira...

-“Solo que hay un detalle que no se te ocurrió, amigo -advirtió el orientador- que es la Providencia Divina.

-“Ella no interferirá, porque el propio disipador no lo permitirá. Es un pozo de vanidad; odioso; emocionalmente frío y es la personificación del egoísmo refinado. Cualquier socorro que le sea dirigido, comprometido como se encuentra él lo rechazará, porque no está dispuesto a hacer ninguna concesión con referencia a un cambio de conducta. Si dudas, pregúntale y escucha la respuesta del presuntuoso. Solo piensa en acumular haberes, a los que abandonará con el cuerpo, más tarde, cuando todo esté consumado.

-“La Ley estipula que nadie huye de sí mismo, ni puede impedir el progreso, que es inexorable. La víctima de hoy es el apoyo del perseguidor mañana, cuando permite que brille en lo íntimo el amor. Cuando permanece la animosidad, la víctima transferida a la posición de verdugo se torna más infeliz, porque jamás alcanzará su objetivo, que sería la destrucción del adversario. Las vidas se encuentran tan mezcladas, unas con las otras, que siempre vuelven a los mismos sitios y personas hasta que se superen a través del amor, que es quien rompe las cadenas y une a los corazones. Por eso, quien perdona se eleva y se fortalece, en cuanto aquel que permanece en el odio se rebaja y pierde la identidad por largo período de la Realidad Superior.

-“Poco me importa lo que me pueda suceder después de vencer al cobarde. Con seguridad no será peor que el odio que me consume, hace casi un siglo o poco más, ya no se...

-“Pues nosotros lo sabemos. Danos la chance de recordar juntos, haciendo una evaluación que es necesaria.”

David fue invitado a acercarse al médium Leonardo incorporado, obedeciendo de inmediato. Una pantalla de sustancia blanquísima apareció en la pared fronteriza a los litigantes, en cuanto el Orientador proponía:

-“Recuerden, recuerden la batalla de Sedan (Francia). Era el 31 de agosto de 1870 y la guerra franco-prusiana llegaba a su momento culminante. El mariscal Mac-Mahon está al frente de la voluminosa caballería del ejercito alemán del otro lado del río Mosela... El miedo asalta los corazones y se espera con alta tensión la orden de atacar. La artillería alemana, bien situada, dispara con frecuencia contra los adversarios. Al amanecer del 1° de septiembre, protegidos por la neblina los alemanes programan y ejecutan el ataque, siendo rechazados. No obstante con la llegada del sol, tornándose un blanco expuesto, el ejercito francés sufre enormes bajas, inclusive a su comandante y se traba una encarnizada lucha...”

A medida que el Mentor fue delineando los hechos, los opositores se concentraban en ellos, lo que hizo que la pantalla recibiera las vibraciones delicadas, en movimiento continuo, cual si actuasen sobre leve neblina y le diesen contornos. Comenzaron entonces a surgir escenas de las luchas, permitiéndonos seguirlas, como ocurre en el cine. Fijando más el pensamiento en las evocaciones, los personajes producían imágenes en tercera dimensión, que nos presentaban el horror y la locura de la guerra... Millares de hombres en retirada bajo el fuego pesado de la artillería, que provocaba cráteres en el suelo y consumía vidas preciosas a cada explosión, formaban un triste espectáculo. Simultáneamente la caballería, avanzando y subyugando a los atrasados, destripaba a los caídos bajo la gritería sin freno de la soldadesca salvaje, de las víctimas exánimes y del relinchar de los animales heridos o estimulados a proseguir por medio de las espuelas en el velo plomizo que había sobre las cabezas desorientadas, se sucedían las escenas de horror, aberrantes.

En el fragor de la lucha surgen dos soldados franceses que también huían, cuando uno de ellos, alcanzado por el proyectil de un obús, cae casi fulminado. El otro con visible riesgo de vida, se arrastra y logra salvarlo... Las escenas se mezclan y reaparecen en un área suburbana de París. El enfermo convalecía en casa de su salvador, atendido por una joven mujer, que lo rodeaba de cariño. Era la esposa de Guillermo, el héroe... Hacía poco tiempo que habían terminado las luchas en la capital, con la derrota total de Francia, quien pagaría elevada suma en dinero a Bismark y perdía la Alsacia y una parte de Lorena en favor de los germanos. Se notaba que una afinidad muy grande se había establecido entre el enfermo y su benefactora, pasando más tarde de los límites, cuando el esposo no se encontraba en el hogar. Posteriormente, se veía el descubrimiento del adulterio, la agresión de Guillermo enfurecido y su muerte, como reacción por la desesperación provocada por el amigo que había salvado... Desaparecieron las escenas y el desencarnado exclamó:

-“Salvé al infame para que él me humillase, destruyendo mi hogar y robándome la vida.¿ Perdonarlo? ¡Nunca!

-“No negamos lo horroroso de la ingratitud que es superlativa. No obstante si retrocedemos en el tiempo, iremos a detectar desaliños en tu conducta que produjeron ese golpe rudo y macerante... Es llegado el momento de poner punto final a esa pugna. La Divinidad los unió como amigos para que superasen antiguas disputas, pero Gerardo no resistió a los ímpetus de su inferioridad, derivando en la alucinación. A ti te corresponde rehacer el camino y abrir nuevas sendas para el futuro de ambos.

-“¡Nunca! La desgraciada que con él se hizo cómplice del homicidio, traicionándome, es hoy la esposa recatada -rió con ironía-, que me pagará en el momento apropiado. Primero él, después vendrá el otro ajuste de cuentas.”

Pidiendo autorización para dialogar, David/Gerardo intentó justificarse:

-“Cometí el crimen en defensa propia. La justicia lo reconoció. Tu estabas enfurecido...

-“¿Y no era para tanto? ¿Albergar a la serpiente en el propio hogar para ser picado y por ella envenenado? La justicia te absolvió, porque aquellos como éstos, son días de iniquidad, cumpliéndome a mí el derecho de corregir las leyes viles.” “Tú dices que fue en defensa propia. ¿La traición premeditada y ejecutada, también lo fue?

-“Yo era débil...

-“y prosigues siendo el venal individuo y después de tanto tiempo, aun eres peor.”

El Benefactor se acercó e intervino, silenciando a David y aduciendo:

-“Ahora que los recuerdos son más nítidos, piensa nuevamente en tus planes. Concédete nuevas reflexiones. Hay tiempo; mientras tanto, el tiempo urge. Duerme, a fin de descansar...

Aplicándole energías balsámicas y tranquilizantes, vimos a Guillermo serenarse, adormeciéndose profundamente. Bailaban en mi mente innumerables interrogantes, que el momento no me posibilitaba que los presentara al Mentor. ¿Porque el adoctrinamiento había sido interrumpido? ¿En ese período, habría habido otras reencarnaciones de los implicados en la trama infeliz? ¿Cuales serían las providencias a tomar, teniendo como objetivo atender a Guillermo? ¿Lo veríamos nuevamente o él seguiría su propio destino?

Entretanto, las actividades estaban en plena realización y no había tiempo para nuestros diálogos. Por tanto, aguardé la ocasión apropiada, prosiguiendo atento, en los servicios que se estaban llevando a cabo.

Por el Espíritu Manuel P De Miranda

Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro "Senderos de liberación"