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Decadencia de la ética PDF Imprimir E-mail
Divaldo Pereira Franco
Escrito por Administrador   
Lunes, 20 de Septiembre de 2010 14:58

Analizando la situación socio-espiritual del planeta en la actualidad, no hay como negar la presencia de la destructiva ola de pesimismo y utilitarismo que domina a las criaturas humanas en todas partes. Apoyados en el nihilismo, en los comportamientos calificados de religiosos de algunos de sus segmentos sociales, el cinismo de las personas y la decadencia de la ética nos presentan la verdadera dimensión de la desesperación que avasalla las mentes y los corazones atormentados.

En consecuencia, la violencia y los desatinos, la drogadicción y el erotismo, substituyen a las aspiraciones de ennoblecimiento de los seres, como mecanismos de evasión para llenar el vacío existencial y el desencanto que se posesionaron del siglo XX, que se diseñaba con perspectivas esclarecedoras, libertadoras, ricas de anhelos de felicidad y de belleza.

La amargura se apodera de los individuos que se sienten considerados como objetos materiales, mientras el resentimiento arma a las multitudes desvariadas, que se levantan contra los abusos de poder, las injusticias sociales, las inmoralidades de los dominadores, la deshonestidad de los legisladores, que perdieron el respeto moral, la libertad y el deber de vivir aunque sea con un mínimo de moralidad…

Se puede afirmar que la aparente calma que aún se mantiene en algunas naciones no esconde los depósitos de explosivos prestos a deflagrar, el estallido anunciador de las tragedias que produce. Pero, no se trata de un acontecimiento inesperado, cuando se observan sus raíces plantadas a finales del siglo XVIII, en ocasión de la Revolución Francesa, cuando la tiranía sustituyó los ideales de los filósofos de la libertad, instaurando los días del terror. En una desesperada tentativa de mantener el orden en Francia, Robespierre, llamado “El incorruptible”, que había luchado por los ideales de la fraternidad, de la libertad y de la igualdad, no tuvo fortaleza moral para resistir a las presiones de la desesperación de las masas y de otros pensadores, manteniendo sin tregua la guillotina en funcionamiento, al punto de convertirse en un ultrajante y sanguinario dictador.

Víctima de un golpe de sus adversarios de la Convención, fue detenido y guillotinado. En ese difícil período, fue anunciada la muerte de Dios, y la rebelión retiró los vestigios de su presencia en el país, incluso cambiando los nombres de las calles, bulevares y plazas que los tuviesen de santos o de otras denominaciones religiosas, así como los objetos de culto de las iglesias, intentando apagar el recuerdo de la fe y de la creencia espiritual en el territorio francés. Después, con el retorno de Dios a través del Concordato de 1802, firmado por Napoleón Bonaparte con el Vaticano, permanecieron los odios y resquicios del período de la rebelión y de las inclementes persecuciones, dando lugar a un amortecimiento ético de los sentimientos.

La decadencia del Iluminismo favoreció la ascensión del Positivismo, mientras las ideas pesimistas y destructivas de Arthur Schopenhauer se esparcían por todas partes, proclamando que Dios no era necesario; y tampoco lo era ninguna otra forma religiosa para regir el comportamiento humano. A medida que el materialismo se propagaba en la cultura, la amargura enfermiza de Friedrich Nietzsche pasó a comandar las mentes y los corazones desesperados, amparados en el escepticismo científico de las Academias que habían aseverado que el alma era una sudoración cerebral que desaparecía con la muerte del encéfalo. En ese paisaje de morbidez y desencanto, el ateísmo se tornó la directriz comportamental de los individuos, que enseguida se lanzaron a la guerra perversa de 1869/1870, que resurgió entre 1914/1918 y retornó calamitosa entre 1939/1945, con las más increíbles cargas de odio y destrucción de las que se tenga noticias en la historia.

Mucho contribuyeron para que se desencadenara esa tragedia, las ideas del Súper Hombre del referido Nietzsche y el pensamiento de Heidegger, que influyó sobremanera en el surgimiento del nazismo, partido al cual se afilió por algún tiempo, aunque rompiendo después, a raíz de la persecución a los profesores judíos de la Universidad de Friburgo, donde era Rector… La ética del más fuerte sustituyó la de los derechos humanos y de la dignidad, en vista de la aristocracia del poder totalitario e insano de algunos gobernantes… Heidegger tuvo gran influencia filosófica sobre Jean-Paul Sartre con su pensamiento sobre el Ser, sirviendo de inspiración al existencialismo y total desinterés por los valores éticos y morales que condujeron a la civilización a lo largo de los siglos.

Vivir ahora y disfrutar al máximo, no pocas veces sin ningún respeto por los derechos de los otros, cultivar el placer hasta el agotamiento, pasaron a ser los comportamientos aceptados y divulgados como recursos valiosos para la preservación de la vida y de las experiencias de alegría y de bienestar. Lamentablemente, las religiones ortodoxas, incapaces de ofrecer resistencia filosófica y ética a los absurdos del nuevo orden, por mantenerse fieles a los programas medievales totalmente declinados, fueron despreciadas y consideradas responsables por la miserable condición del ser humano, por sus desaires, por sus amarguras.

Cargado por las herencias teológicas del pecado y de la culpa, el ser humano rompió con las tradiciones engañosas y prefirió enfrentar las consecuencias de su libertad, derrapando en el libertinaje. Sucede que, cada vez que se rompen las cadenas de la esclavitud de cualquier tipo, el ansia de libertad es tan grande que, por desconocimiento de sus límites, aquel que aspira a ser libre cae en los desfiladeros de la irresponsabilidad, de la agresividad a los derechos ajenos, del abuso irrespetuoso… Ocurriendo así, desaparece la ética de la conducta para presentarse el derecho de excepción, colocándose el individuo por encima de la ley, del orden y de cualquier restricción.

Con los avances de la Ciencia, limpiando de mitos algunas de las informaciones y dogmas religiosos, los milagros de Jesús pasaron a ser observados desde el punto de vista de las doctrinas psicológicas y parapsicológicas, reduciendo la cultura al materialismo. Desde 1857 cuando Charles Darwin, a través del Evolucionismo, aplicó el golpe de gracia en el mitológico Creacionismo bíblico, sirvió de soporte para el fortalecimiento del ateísmo… La contribución de la tecnología, alargando y aproximando los espacios y las distancias, facultando la demostración de los postulados científicos, a través de las experiencias de los hechos, fue fundamental para la indiferencia humana por los códigos de dignidad y de valorización de la propia vida. Por lo tanto, el siglo XX, heredero de la revolución filosófica-científica del pasado, rápidamente aceptó el nuevo comportamiento, que se consolidó durante la revolución hippie de los años 60, cuando se dieron grandes cambios de conducta y las tradiciones nobles como la familia, el matrimonio, la dignidad, y el orden pasaron a ser instituciones obsoletas.

Irrumpiendo como avalancha avasalladora, se valió de la juventud, que se sentía castrada por la intolerancia y por el poder dominador, pasando a constituir un nuevo mundo, un modo diferente de vida… El aborto, la eutanasia, el suicidio, la agresividad, pasaron a ser éticos en el lenguaje nuevo, que iría a culminar en los hombres y mujeres bombas, en los atentados terroristas, en el crimen organizado, en la violencia urbana, en el alcoholismo exacerbado, en el tabaquismo, en la drogadicción y en el sexo desprovisto de cualquier sentido moral y afectivo. Dándosele largas a los instintos primarios, el nadaísmo estimulando el erotismo, cosificó a los seres humanos que pasaron a venderse en el mercado de la lujuria sin ningún pudor, bajo el disfraz de experiencias artísticas, siempre que fuesen económicamente rentables. En ese comercio depravado en el que poquísimos logran alcanzar las mesetas elevadas, multitudes de jóvenes inexpertas son devoradas por las mafias que lo administran, pasando los tractores de la indiferencia sobre los cuerpos y las almas mutiladas de aquellos que quedaron vencidos durante las tentativas iniciales.

Inevitablemente, hubo una total decadencia ética de la cultura y de la civilización, que pasaron a adorar a los nuevos dioses del placer y de la complacencia, de la utopía y de la mentira, y como consecuencia pasaron a vivir el vacío existencial que lleva a la depresión y al suicidio. Nada obstó para que en ese ínterin surgiera el Espiritismo en 1857, revitalizando la ética moral basada en las insuperables lecciones de Jesús, que fueron corrompidas por las ambiciones y la complicidad humana, a través de los siglos desde el día en que se unieron al Imperio Romano, pasando de ser perseguidos a ser perseguidores. Con la revelación de los inmortales, la vida pasó a tener sentido profundo y significado psicológico indiscutible, como consecuencia de la propuesta filosófica erguida por los pilares de los hechos demostrativos de la inmortalidad del alma, de la vida futura, de la justicia divina y de la Ley de Causa y Efecto, responsable de todos los fenómenos humanos. A partir de entonces, aunque lentamente, viene siendo restaurada la propuesta del amor como la fuente inagotable para obtener la felicidad, en razón de sus contenidos optimistas y realistas, que dignifican a la especie humana, proporcionándole los necesarios estímulos para desenvolverse y alcanzar las culminaciones de la iluminación personal.

La falencia del nuevo comportamiento nihilista se encuentra por todas partes, porque su doctrina engañó a sus adoradores, conduciéndolos a las aflicciones superlativas y a las angustias experimentadas como nunca antes. Aturdidas, esas multitudes decepcionadas y sin rumbo, buscan, incluso sin saberlo, retornar a los orígenes del bien y de la alegría, al encuentro de la pureza de sentimientos y de convivencia noble, sintiendo la falta de la fraternidad que debe siempre estar en vigor entre los seres humanos, sedientos de paz y de esperanza. Nadie puede vivir en equilibrio sin la bendición confortadora de la esperanza, que abre perspectivas hermosas para el futuro. Por tanto, el Espiritismo poseyendo los paradigmas que fueron dejados atrás por el anarquismo y escepticismo, los presenta como propuestas que llevan la ética del deber y de la armonía, propiciando la ventura.

La creencia en Dios, la creencia en la inmortalidad del alma, la creencia en la comunicabilidad de los Espíritus, la creencia en la reencarnación, la creencia en la pluralidad de los mundos habitados y las propuestas éticas y morales de “El Evangelio según el Espiritismo” que proporciona una relectura de las insuperables lecciones de Jesús, conforme las conocemos en las narrativas de los Evangelistas, son las nuevas directrices para la construcción del ser humano feliz y de la sociedad dichosa a la que todos aspiramos. No hay otra alternativa, excepto el valor para superar la crisis moral que domina prácticamente a toda la sociedad contemporánea, reflexionando y viviendo la vigorosa ética espírita, que resume las más grandiosas formulaciones ante las nuevas necesidades que surgen de la sociedad. Revigorizada, la ética lentamente resurge y pasará a comandar los destinos humanos en dirección de la paz, de la alegría de vivir, mediante el correcto cumplimiento de los deberes.

(Mensaje psicografiado por el médium Divaldo Pereira Franco, en Boca Ratón, Florida, Estados Unidos, en la mañana del 24 de junio de 2009). Anuario Espirita 2010.