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El retorno del apóstol chico xavier PDF Imprimir E-mail
Divaldo Pereira Franco
Escrito por Administrador   
Jueves, 18 de Febrero de 2010 17:02

Cuando se sumergió en el cuerpo físico, para el ministerio que de­bería desenvolver, todo eran expectativas y promesas. Dotado con extraordinario patrimonio de bendiciones, especialmente en el área de la Mediumnidad, diversos Mensajeros de Luz prometieron inspirarlo y ampararlo durante todo el tiempo que se encontrase en la trayectoria física, advirtiéndolo de los peligros de la travesía en el mar embravecido de las pasiones y de las luchas que debería emprender para alcanzar el puerto de seguridad.

Orfandad, persecuciones rudas en la infancia, soledad y amargura establecieron el cerco que le podría haber dificultado el avance, sin em­bargo, las providencias superiores lo auxiliaron para vencer esos ásperos desafíos y para crecer interiormente, rumbo al objetivo de iluminación. Adversarios de ayer que se habían reencarnado también, lo acribi­llaron de aflicciones y crueldad durante toda la existencia orgánica, pero él consiguió amarlos, sin devolver jamás los mismos dardos, aguijones y el mal que le dirigían.

Experimentó abandono y descrédito, necesidades de todo orden, tentaciones incontables que le rondaron los pasos amenazándole la inte­gridad moral, mas no cedió al dinero, al sexo, a las proyecciones engaño­sas de la sociedad, ni a los sentimientos viles. Siempre se mantuvo en un clima de armonía, sintonizando con las Fuentes Generadoras de la Vida, de donde absorbía coraje y fuerzas para no desfallecer. Trabajando infatigablemente, alargó el campo de la solidaridad, y encendiendo la antorcha de la fe racional que distendía a través de los singulares testimonios mediúmnicos, iluminó vidas que se tornaron faro­les y amparo para otras tantas existencias.

Nunca se exaltó y jamás se entregó al desánimo, ni aun hallándose bajo la metralla de perversas acusaciones, permaneciendo fiel al deber, sin presentar defensas personales o justificativos para sus actos. Lentamente, por el ejemplo, por la probidad y por el esfuerzo de héroe cristiano, sensibilizó al pueblo y a sus líderes, que pasaron a amar­lo, se tornó parámetro de comportamiento, transformándose en persona de referencia para las informaciones seguras sobre el Mundo Espiritual y los fenómenos de la Mediumnidad.

Su palabra dulce y ungida de bondad siempre sonaba enseñando, dando la dirección y el camino adecuados hacia la senda del bien a las personas que lo buscaban. En continuo contacto con su Ángel tutelar, nunca lo decepcionó, extraviándose en la senda del deber, manteniendo disciplina y fidelidad al compromiso asumido. Abandonado por unos y por otros, afectos y amigos, conocidos o no, jamás dejó de realizar su compromiso con la Vida, nunca desertando de sus tareas. Las enfermedades le minaron las energías, mas él se renovaba a través de la oración y del ejercicio interminable de la caridad.

La claridad de los ojos disminuyó hasta casi apagarse, mientras tanto la visión interior se torno más poderosa para penetrar en los arcanos de la Espiritualidad. Nunca se excusó de ayudar y tampoco fue trabajoso a nadie. Sus silencios homéricos hablaron más alto que las discusiones perturbadoras y los debates insensatos que acontecían a su alrededor y lejos de él, sobre la Doctrina que esposaba y sus sublimes enseñanzas. Se convirtió en la mayor antena psíquica de su tiempo, consiguien­do viajar fuera del cuerpo, cuando se encontraba parcialmente desdobla­do por el sueño natural, así como penetrar en mentes y corazones para poder ayudarlos mejor, tornándose maleable a los Espíritus que lo utili­zaron por casi setenta y cinco años de devoción y de renuncia en la Mediumnidad luminosa.

Por eso, el suyo fue un apostolado incomparable....Y al desencarnar, suave y dulcemente, permitiendo que el cuer­po se aquietase, ascendió en los rumbos del Infinito, siendo recibido por Jesús, que lo acogió con su bondad, aseverándole: Descansa, por un poco, hijo mío, a fin de olvidar las tristezas de la Tierra y disfrutar de las inefables alegrías del Reino de los Cielos.

Espíritu Juana de Ángelis.

(Página psicografiada por el médium Divaldo P. Franco, el día 2 de Julio del 2.002, en el Centro Espírita Camino de la Redención, en Salvador, Bahía, Brasil, publicada en la Revista "Reformador". Año 120, Nro. 2.080-A, julio 2.002. FEB. Página 8) Extraído del libro "Anuario espirita 2003"