Browse this website in:
Google
Web
Buscar en Luz Espiritual

La weblog Espirita de Mari

 

Radio Colombia Espirita

Hora local

Barcelona-España

La televisión espirita

 

La honestidad no tiene precio PDF Imprimir E-mail
Articulos
Escrito por Administrador   
Lunes, 23 de Enero de 2012 16:06

La historia es conmovedora. Habla de una honestidad a toda prueba, contada por Vladimir Petrov, joven prisionero de un campo de concentración en el Nordeste de Siberia. Vladimir tenía a un compañero de prisión llamado Andrey. Ambos sabían que de aquel lugar pocos salían con vida, pues el alimento que se daba a los prisioneros políticos no tenía por objetivo mantenerlos vivos por mucho tiempo. La tasa de mortalidad era extremadamente alta, gracias al régimen de hambre y a los trabajos forzados. Y como es natural, los prisioneros, en su mayoría, robaban todo cuanto les caía en las manos.

Vladimir tenía, en una pequeña caja, algunos bizcochos, un poco de manteca y azúcar, cosas que su madre le había mandado clandestinamente, de casi tres mil kilómetros de distancia. Guardaba aquellos alimentos para cuando el hambre se hiciera insoportable. Y como la caja no tenía llave, él la llevaba siempre consigo. Cierto día, Vladimir fue enviado para un trabajo temporal en otro campo. Y porque no sabía lo que hacer con la caja, Andrey le dijo: "Déjala conmigo, que yo la guardo. Puedes estar seguro que quedará a salvo conmigo."

Al día siguiente de su partida, una tempestad de nieve, que duró tres días, volvió intransitable todos los caminos, imposibilitando el trasporte de provisiones. Vladimir sabía que en el campo de concentración en que quedaba Andrey, las cosas debían andar muy mal. Sólo diez días después los caminos fueron reabiertos y Vladimir volvió al campo.

Llegó por la noche, cuando todos ya habían vuelto del trabajo, pero no vio a Andrey entre los demás. Se dirigió al capataz y le preguntó: “¿Dónde está Andrey?” “Enterrado en una cueva enorme junto a los otros prisioneros.” – respondió él. “Pero antes de morir me pidió que guardase esto para ti.” Vladimir sintió un fuerte apretón en el corazón. “Ni mí manteca, ni los bizcochos pudieron salvarlo.” - pensó Abrió la caja y, dentro de ella, al lado de los alimentos intactos, encontró una nota diciendo: “Apreciado Vladimir. Escribo mientras aún puedo mover la mano. No sé si viviré hasta que tú vuelvas, porque estoy horriblemente debilitado. Si yo muero, avisa a mí mujer y mis hijos. Tú sabes la dirección. Dejo tus cosas al capataz. Espero que las recibas intactas. Andrey.”

* * *

Ser honesto es deber que cabe a toda criatura que tiene por meta la felicidad. Y la fidelidad es una de las virtudes que libera al ser y lo eleva en la dirección de la luz. Una amistad sólida y duradera sólo se construye con fidelidad y honestidad recíprocas. Solamente las personas honestas y fieles poseen la grandeza de alma de los que ya se cuentan entre los espíritus verdaderamente libres.

Texto de la Redacción del Momento Espírita, con base en un artículo de la Revista Selecciones del Reader’s Digest de enero de 1950. Redacción del Momento Espírita Con este mensaje electrónico Siguen muchas vibraciones de paz y amor Para usted

Joao Cabral