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El faro PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Administrador   
Domingo, 22 de Enero de 2012 17:46

En medio del mar, surge la construcción, solemne de piedras. Es un faro, destinado para orientar el rumbo de los viajeros, en las noches oscuras. Quien quiera que viaje en alta mar se siente seguro cuando, en medio de la oscuridad, ve surgir el faro. El está allí para servir, para advertir, para salvar. Su luz se proyecta a enormes distancias, superando la oscuridad, permite que a los que navegan puedan percibir la proximidad de los arrecifes, los peligros inmersos en la noche.

El mar enviste contra el, noche y día. Lanza sobre el sus olas, con furor. Olas enormes lamen las piedras que se yerguen, majestuosas. En el flujo y en el reflujo de las olas, el faro continúa iluminando, imperturbable. Su objetivo es servir. Noche tras noche, extiende su luz. No se incomoda con los continuados y peligrosos golpes que el mar le lanza. Si, algunas noches, nadie se aproxima, deseando su orientación, tampoco se perturba. Solitario, lanza luminosidad, sin preocuparse con el aislamiento. El continúa en su puesto para cualquier eventualidad, cuando la necesidad surja, cuando alguien precise de el.

* * *

En el mar de las experiencias en la que nos encontramos, aprendamos a trabajar y cooperar, sin desanimo. Permanezcamos siempre prestos, preparados a extender las manos a quien lo necesite, podrá ser un amigo, a un hermano o simplemente a alguien a quien nunca vimos. Con certeza no solucionaremos todos los problemas del mundo. Sin embargo, podremos contribuir para que eso acontezca.

Si no podemos impedir la guerra, tenemos recursos para evitar las discusiones perturbadoras que nos alcanzan. Si no conseguimos alimentar al pueblo muerto de hambre, podemos ofrecer el pan generoso a alguien. Si no disponemos de salud para donar a los enfermos, podemos socorrer a alguien que sufre dolores, ofreciendo la medicación debida.

Tal vez podamos ser el intermediario entre el enfermo y el hospital, facilitándole el internamiento. Si no podemos resolver la cuestión del analfabetismo, podemos crear condiciones propicias para que alguien tenga acceso a la escuela. Más que eso. Podemos interesarnos por los hijos de los que nos sirven, buscando saber si no les faltan cuadernos y libros, para la continuidad de los estudios básicos. En fin, lo importante es que continuemos haciendo nuestra parte, contribuyendo con la claridad que podamos proyectar, por mínima que esta sea. Imitemos al faro en pleno mar. Aprendamos a hacer luz.

* * *

La mayor gloria del alma que desea ser feliz es transformarse en luz en el camino de alguien. El rayo de luz penetra la cueva, llevando claridad. Se extiende sobre el valle sombrío y expande el verdor del paisaje. Toma la gota de agua y la transforma en un diamante finísimo. Viaja por el aire y calienta las vidas. Como la luz, podemos deshacer las sombras en los corazones y drenar pantanos en las almas. Podemos rehacer esperanzas y proyectar alegrías. En fin, como los rayos de luz esparcimos brillo y calor, belleza, harmonía y seguridad.

Redacción de Momento Espirita, con base en los capítulos 19 y 20 de el libro de Rósamela, por Espíritu del mismo nombre, la psicografia Raúl Teixeira.