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La Doctrina Espirita enseña que el ser humano, durante su periodo existencial, posee la necesidad de redireccionar sus pasos, a fin de corregir sus actitudes, de entre ellas, el habito de juzgar y muchas veces apuntar los defectos del otro o aun condenarlos por los errores cometidos. Aun según la Doctrina, para que ese acto pueda ser evitado es necesario el ejercicio del perdón tanto para con el prójimo como para si mismo, mas allá de quedar atento a las propias actitudes, considerándose “en el lugar” de la otra persona reflexionando: “ Que pensaría yo, si viese a alguien haciendo lo que hago? Según la educadora, pedagoga y psicóloga Arlete Corrêa “ El acto de juzgar viene de la ignorancia de no conocernos, consecuentemente, por no entender lo que Jesús quiso decir con la frase: “ Saca primero la mota de tu ojo y entonces, después, ve como podrás sacar la mota del ojo de vuestro hermano”, afirma.
En la entrevista al reportaje de la Radio Boa Nova, Arlete Corrêa hablo sobre el habito de prejuzgar, que gran parte de la población mantiene, creyendo poseer ese derecho.
RBN- ¿Porque aun juzgamos?
Arlete Corrêa- Por falta de dar atención y tiempo a nuestras propias deficiencias. En nuestra condición evolutiva delante de las dificultades diarias, tendemos siempre a establecer opiniones y comparaciones, muchas veces juzgando precipitado los hechos, sin oír los dos lados, sin analizar el contexto y la situación y, en estos cosas hay siempre grandes posibilidades de equivocamos con la actitud del otro equivocadamente.
-¿Que es la frase “No juzguéis para no ser juzgados” significa dentro del contexto evolutivo de la humanidad?
-Ciertamente, Jesús quería reiterar su enseñanza de amor al prójimo como base de la verdadera justicia, o sea, desear para los otros lo que deseas para ti mismo, recordándonos que con el juicio que juzgamos seremos juzgados y que la medida que usemos para medir las actitudes del otro, seremos medidos.
-¿La critica ofrece condiciones de auxiliar a la persona criticada?
-El análisis del error es siempre una necesidad cuando usada para auxiliar, para corregir, para educar, en este sentido apuntar el error es contribución para la construcción del Ser moral, psicológico y espiritual. Pero, este análisis debe estar exenta de las perversas intenciones de dominación del ego que están distantes de la ley del amor y de la ley de la caridad, pero recordemos que tenemos facilidad en juzgar al otro, al final mirar el problema desde afuera se vuelve siempre mas tranquilo. Entre tanto, precisamos aprender a observar nuestros propios defectos antes de apuntar los defectos ajenos.
-¿Es posible evitar el habito de juzgar al prójimo?
-Al juzgar a alguien, debemos antes de todo, colocarnos en el lugar del reo: si ya pasamos por igual situación, en vez de lanzar una critica, tal vez podamos ayudarlo con nuestra experiencia,en caso contrario, es mejor callar para no caer en serios riesgos de cometer una injusticia con el otro y con nosotros mismos cuando actuamos así.
En el Evangelio según el Espiritismo, capitulo X, los espíritus esclarecen: “antes de reprobar la falta de alguien, consideremos si la misma reprobación no nos puede ser aplicada”, esto quiere decir; que debemos en primer lugar verificar nuestra condición moral en relación al error cometido por el otro: ¿como actuaríamos en su lugar? ¿tenemos conducta adecuada para orientarlo en el equivoco? Antes de juzgar, reflexione:
-¿Usted conoce toda la historia de esta personas? -¿Usted sabe lo que paso durante toda su vida? -¿Usted tiene idea de lo que hizo con que esta persona se volviese quien es hoy?
De acuerdo con los investigadores de los evangelios, Juan, uno de los apóstoles de Jesús, relata en sus escritos que los escribas y los fariseos trajeron para el maestro de Galilea, una mujer que fue sorprendida en adulterio y, poniéndola de pie en medio del pueblo, dijeron a Jesús: “Maestro, esta mujer acaba de ser sorprendida en adulterio; - ahora, Moisés, por ley, ordena que se lapide a las adulteras. ¿Cual es tu opinión sobre eso? -Decían esto para tentarlo y tener con que acusarlo. Jesús, no obstante, agachándose escribió en la tierra con el dedo. -Como continuaban interrogándolo, el se levanto y dijo: “Aquel de entre vosotros que estuviera sin pecado, que tire la primera piedra”. -En seguida, agachándose de nuevo, continuo escribiendo en el suelo. -Cuantos a los que lo interrogaban, esos oyéndolo hablar de aquel modo, se retiraron, uno después del otro, apartándose primero los viejo. Quedo, pues, Jesús a solas con la mujer, colocada en medio de la plaza. Entonces, se levanto, le pregunto Jesús: “Mujer, ¿donde están los que te acusaron? ¿Nadie te condeno?” -Ella respondió: “No, Señor” Jesús le dijo: “También yo no te condenare. Vete y en el futuro que vuelvas a pecar” (S. Juan, cap. VIII, vv. 3 a 11.)
Fuente: Arlete Corrêa -Pedagoga, formada por la Facultad de Educación de la PUC- Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul, Psicóloga con formación por la Facultad Casper Líbero, en São Paulo.
Extraído de Radio Boa Nova Traducido por Jacob.
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