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“Pedid, y se os dará; buscad y hallareis; llamad y se os abrirá” (Mateo 7:7)
Preces es una palabra que viene del latín y significa discurso, oración, suplica religiosa, pedido dirigido a Dios, sermón y agradecimiento. La oración es parte de los preceptos de todas las religiones. En verdad, orar es reconocer la grandeza y el amor del Padre Celeste por nosotros.
“La criatura que ora, movilizando las propias fuerzas, realiza trabajos de inexpresable significado. Semejante estado psíquico revela fuerzas ignoradas, revela nuestro origen divino y nos coloca en contacto con las fuentes superiores”, según Francisco Cândido Xavier, en Misioneros de la Luz, Cap. 6. Hay mas, sobre el valor de la oración, en la lucha contra las dolencias, es muy significativo el reconocimiento de la comunidad científica medica internacional. Ese posicionamiento revela la importancia que tiene en la cura de las mas diversas molestias.
Manera de orar
A lo largo de varios pasajes de Nuevo Testamento, Jesús esclarece que la oración eficaz es sincera. No es hecha con los labios y una multitud de palabras. Lo ideal es hacerla al menos dos veces al día. De preferencia, por la mañana, al despertarse, y a la noche, antes de dormir. A través de la oración, podemos alabar y agradecer a Dios por las bendiciones que nos concede. Es claro que la oración no nos libra de las dificultades que nos cabe pasar en nuestras vidas. De otro lado, la oración nos protege y fortalece ante el mal.
¡Pues bien! La oración mas agradable a Dios es aquella que pedimos fuerzas para soportar los problemas de la vida. Al final, es fuente de luz y paz ante nuestros problemas. La oración es medicamento de paz para todo aquel que ruega con fe.
Beneficios de la oración
Ella nos trae paz, armonía y consuelo. En las dolencias, acciona minúsculas partículas, de nanoelementos espirituales, que despiertan la homeostasis corporal activando fuerzas espirituales que son fundamentales en la promoción del proceso de cura. En fin, orar es confiar en Dios y conquistar la paz intima. Por tanto, ella es indispensable para nuestro bien estar emocional y espiritual. Es el mejor alimento para el equilibrio de nuestro espíritu. Quien ora alcanza las bendiciones que necesita. Nuestros pedidos deben estar en sintonía con el amor y perdón, no deben ser de naturaleza material.
Otra cosa: orar anula energías, de vibración espiritual, contrarias al amor.
En conclusión, no hay duda que la oración proporciona mejor calidad de vida. A través de ella, tenemos la oportunidad de practicar la Ley del Amor, en favor de nuestro semejante y nosotros mismos. Mas aun, quien ora recibe la ayuda de los benefactores espirituales, que nos amparan y auxilian cuando necesitamos. En una palabra, la oración es acto de reverencia.
Revista Cristã de Espiritismo Traducido por Jacob
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