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El suicidio es infracción a las leyes de Dios, considerada una de las más grabes que el ser humano puede practicar delante de su Creador.
Suicidio directo: es la destrucción violenta del propio cuerpo. Suicidio indirecto: Los excesos al ingerir alcohol, desequilibrios en la alimentación, drogas, deportes de riesgos.
Sea cual fuese la forma de suicidio, el que lo hace responderá por su gesto según el grado de comprensión y evolución, existiendo circunstancias “atenuantes” (dolencias mentales, ignorancia, obsesiones) y “agravantes” (conocimiento de las leyes de causa y efecto, practicar el acto con una sana conciencia)
Causas de suicidio
-Trastornos mentales
Suely Caldas Schubert en su libro Trastornos Mentales, aborda que muchos de los trastornos mentales pueden llevar al suicidio (por ejemplo, trastornos de ansiedad, personalidad múltiple, depresión, trastorno bipolar, trastornos psicóticos como esquizofrenia, autismo) Aun esclarece que el espíritu trae del pasado todo el acervo conquistado. Si en reencarnaciones anteriores el fue un suicida, esta idea podrá reaparecer en una reencarnación siguiente, pues este estado mental impregna fuertemente el psiquismo de la persona, pero no significa que el espíritu venga destinado al suicidio. La Ley Divina siempre posibilita a los seres humanos su crecimiento, su progreso espiritual.
-Obsesión
Suely dice que el asedio de estas entidades solo acontece porque traemos graves deudas del pasado. Nuestra inferioridad moral es la que da acceso a esas interferencias negativas. La persecución es ejecutada a través de la sintonía mental. El objetivo de estos perseguidores es llevar a su víctima al suicidio, pues saben que las consecuencias de este acto serán de gran sufrimiento no apenas después al despertar en el plano espiritual, también por las secuelas físicas que se imprimirán en su cuerpo físico en la próxima reencarnación.
Consecuencias del suicidio
¡Nuestro cuerpo no nos pertenece! Es un préstamo que recibimos de Dios, y tendremos que dar cuenta de lo que hicimos con él en el final de nuestra reencarnación. Creer que matar su cuerpo va a resolver todos sus problemas es una visión materialista e inmediatista que lo llevara a su primera gran decepción: somos seres eternos, inmortales. La vida continua después de la muerte del cuerpo físico, y todos sus problemas no serán resueltos al pasar por las puertas trágicas del suicidio. Estamos en un planeta de pruebas y expiaciones, donde el sufrimiento y el dolor aun se hacen presentes y es necesaria para nuestra evolución. Encararnos nuevamente para vencer los reveses y las decepciones que el día a día nos hace enfrentar. No podemos entender el suicidio como una puerta de salvación; él es, si, el portal para inimaginables torturas y sufrimientos.
La doctrina espirita mucho ha ayudado a las personas a pensar sobre el acto suicida, presentado relatos complejos y profundos sobre la situación en que se encuentran las personas que cometieron este acto extremo. Joanna de Angelis en el libro “Después de la tempestad” también nos habla de esas consecuencias: aquellos que despedazan el cráneo, reencarnan con el idiotismo, sordomudo, conforme a la parte del cerebro afectada; los que se ahorcaron retornan con procesos de paraplejia infantil; los ahogados con enfisema pulmonar; tiros en el corazón, cardiopatías congénitas irreversibles; los que se utilizan de tóxicos y venenos, sufren bajo el tormento de las deformaciones congénitas, ulceras gástricas y canceres.
En “Acción y reacción” de Andre Luiz, el Ministro Sânzio dice: “- De la justicia nadie huira…luego que oportuno, cuando vuelve a merecer el premio de un cuerpo carnal en la Esfera Humana, de entre las pruebas que repetirá, naturalmente se incluye la extrema tentación al suicidio en la edad precisa en que abandono la posición de trabajo que le cabía, porque las imágenes destruidas, que archivó en su mente, se desdoblaron, delante de él, a través del fenómeno a que podemos llamar circunstancias reflejas, dando lugar a recónditos desequilibrios emocionales que lo situaran, lógicamente, en contacto con las fuerzas desequilibradas que se le ajustan al temporal modo se ser. Si ese hombre no hubiera acumulado recursos educativos y renovadores en sí mismo, por la práctica de la fraternidad y del estudio, de modo a superar la crisis inevitable, muy difícilmente escapara del suicidio, de nuevo, porque tentaciones, no obstante reforzadas por fuera de nosotros, comienzan en nosotros y se alimentan de nosotros mismos”
Augusto Cury en su libro “El vendedor de sueños “escribe: “- ¡No piense! Porque, si usted piensa, va a entender que quien se mata comete homicidios múltiples: se mata primero a sí mismo, y después, a poco, los que quedan. Si pensase, entenderá que la culpa, los errores, las decepciones y las desgracias son privilegios de una vida consciente…-¿Usted ya se sentenció? ¿Usted sabia que el suicidio es la condenación más injusta? Porque quien se mata ejecuta contra sí mismo una sentencia fatal sin a menos darse el derecho de defenderse. ¿Por qué se auto condena sin defenderse? ¿Por qué no se da el derecho de argumentar con sus fantasmas, encarar sus pérdidas y luchar contra sus ideas pesimistas? Es más fácil decir que no vale la pena vivir…”
Prevenir el suicidio
En el capitulo V del “Evangelio según el espiritismo” queda claro que el suicidio no trae la solución para nuestros problemas, y que la resignación y aceptación nos traerá un futuro mejor. Nosotros tenemos el libre albedrio y podemos actuar con una conducta moral elevada, quitando nuestros débitos de otra forma. Trabajar en el bien, instruirse, vivir el amor, practicar la caridad, fe en el Creador, orar y vigilar, tener una conducta moral equilibrada, practicar el Evangelio en el hogar, son vehículos necesarios como forma de progreso y reforma intima.
A través del trabajo, al tomar contacto con el dolor del prójimo, percibimos que nuestro propio dolor no es así tan grande, es aun, que tenemos la oportunidad de ser útiles. La vida física es la oportunidad que tenemos para elevarnos espiritualmente, cuyo valor solo veremos cuando estemos en la dimensión espiritual.
Una amiga querida me escribió en un e-mail, que “el futuro no es un lugar donde estamos yendo, mas es un lugar que estamos creando. El camino para el futuro no se encuentra, pero construido, el hecho de hacerlo, cambia tanto a la persona como el destino”
Que consigamos construir en nuestro futuro cimientos sólidos, construidos en la fe y determinación en transformarnos en personas mejores, no perdiendo la esencia de nuestro “yo”, lidiando saludablemente con nuestros dolores y cicatrices para que en la próxima existencia podamos tener días más felices y constructivos. En el plano terreno, es normal vivir algún tipo de sufrimiento, sea físico, material, mental o emocional. ¡Si necesita de ayuda especializada, busque! No se vuelva verdugo de sí mismo. Interrumpa ese círculo vicioso de dolor. Solo depende de usted. No hay tormentos y problemas que duren para siempre.
¡Haga la vida vencer!
por Sandra Martins
Extraído de la pagina de Mario Mas
Traducido por Jacob
BIBLIOGRAFIA:
Evangelho Segundo o Espiritismo – Allan Kardec Inferno – Capítulo V (Segunda Parte) – Allan Kardec O livro dos Espíritos – Allan Kardec O Problema do Ser, do Destino e da Dor – Léon Denis Memórias de um Suicida - Yvonne A. Pereira Ação e Reação – André Luiz Transtornos Mentais - Suely Caldas Schubert Após A Tempestade - Joanna de Ângelis Revista “O Espírita” Dez/2004 O Perispírito e Suas Modelações – Luiz Gonzaga Pinheiro Um Tratado da Vida – A Morte Súbita da Morte – J. Demétrio Loricchio O Vendedor de Sonhos – Augusto Cury
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