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En el 2057 la Tierra será un mundo de regeneración PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Administrador   
Miércoles, 12 de Octubre de 2011 14:47

¿Cuáles son los Espíritus que reencarnaran en la Tierra? Para Allan Kardec, en el mundo de regeneración el hombre aun es falible, y el Espíritu del mal aun no perdió completamente su dominio sobre él. No avanzar es retroceder, y si él no estuviera firme en el camino del bien, puede caer nuevamente en mundo de expiaciones, donde le esperan nuevas y más terribles pruebas.

Según Emmanuel, la Tierra será un mundo regenerado sobre el año 2057, conforme la información prestada a través del médium Chico Xavier, publicada en el libro “Plantão de Respostas” volumen II. Pero, para entender esa cuestión, necesitamos inicialmente entender la categoría que ocupa nuestro planeta en la jerarquía de mundo habitados.

Por Gerson Simões

Como se sabe los mundos son accesibles a los Espíritus de acuerdo con su grado de evolución. Aunque no se pueda hacer de los diversos mundos una clasificación absoluta, se puede, con todo, en virtud del estado en que se haya y de la destinación que traen, tomando por base los matices más destacados, dividirlos, de modo general, como sigue:

- mundo primitivos, destinados a las primeras encarnaciones del alma humana;
-mundos de expiación y pruebas, donde domina el mal;
-mundos de regeneración, en los cuales las almas que aun tienen que expiar sacan nuevas fuerzas, reposando de las fatigas de la lucha;
-mundo dichosos, donde el bien sobrepuja al mal, y
-mundos celestes o divinos, habitan Espíritus depurados, donde exclusivamente reina el bien.

La Tierra, según esa clasificación, pertenece a la categoría de los mundos de expiación y pruebas, preparándose para ingresar en la categoría de mundo regenerador, en función de la Ley del Progreso, conforme esclarece San Agustín en El Evangelio Según el Espiritismo: “El progreso es ley de la Naturaleza. A esa ley todos los seres de la Creación, animados e inanimados, están sometidos por la bondad de Dios, que quiere que todo se engrandezca y prospere (…) Al mismo tiempo en que todos los seres vivos progresan moralmente, progresan materialmente los mundos en que ellos habitan. Quien pudiese acompañar un mundo en sus diferentes fases, desde el instante en que se aglomeraron los primeros átomos destinados y constituidos, viéndolos recorrer una escala incesante progresiva, pero de grados imperceptibles para cada generación, y a favorecer a sus habitantes una morada cada vez más agradable, a la medida que ellos mismos avanzan en la senda del progreso. Marchan así, paralelamente, el progreso del hombre, de los animales, sus auxiliares de los vegetales y de la morada, por cuanto nada en la Naturaleza permanece estacionario.

Según aquella ley, este mundo estuvo material y moralmente en un estado inferior a la que hoy se haya y se alzara bajo ese duplo aspecto a un grado más elevado” Y San Agustín concluye afirmando: “El (el planeta Tierra) ha llegado a uno de sus periodos de transformación, en que, de orbe expiatorio, se mudara a un planeta de regeneración, donde los hombres serán dichosos, porque en el imperara la ley de Dios.”(Grifo)

Los que van a permanecer en la Tierra

La selección de los espíritus que quedaran en la tierra, según el Espíritu San Luis, al responder a la cuestión 1019 de El libro de los Espíritus, formulada por Allan Kardec, si alguna vez se implantara en la Tierra el reinado del bien, seria hecha de la siguiente manera: “El bien reinara en la Tierra cuando, entre los Espíritus que la habitan, los buenos predominaran, porque, entonces, harán que ahí reine el amor y la justicia, fuente del bien y de la felicidad. Por medio del progreso moral y practicando las leyes de Dios el hombre atraerá para la Tierra los buenos Espíritus y de ella apartara a los malos. Estos, no la dejaran, sino cuando de ahí este desterrado el orgullo y el egoísmo.

Predicho fue la transformación de la Humanidad y os acercáis al momento en que se dará, momento cuya llegada apresuran a todos los hombres que ayuden al progreso. Esa transformación se dará por medio de la encarnación de Espíritus mejores, que constituirán en la Tierra una generación nueva. Entonces, los Espíritus de los malos, que la muerte va segando día a día, y todos los que intenten detener la marcha de las cosas serán de ahí excluidos, pues serán desplazados de entre los hombres de bien, cuya felicidad perturbarían. Irán para mundos nuevos, menos adelantados, desempeñando misiones penosas, trabajando por su propio adelantamiento, al mismo tiempo trabajara por sus hermanos aun más atrasados. ¿En este destierro de Espíritus de la Tierra transformada, no notáis la sublime alegoría del Paraíso perdido y, en la venida del hombre para la Tierra en semejantes condiciones, trayendo en si el germen de sus pasiones y los vestigios de su inferioridad primitiva, no descubrís la no menos sublime alegoría del pecado original? (…)”

Espíritus que no reencarnaran

Allan Kardec, abordando la cuestión de la generación nueva, en la Génesis, dice, para que los hombres sean felices en la Tierra, es preciso que solamente la pueblen Espíritus buenos, encarnados y desencarnados, que solo se dediquen al bien. Habiendo llegado el tiempo, gran emigración se verifica en este momento entre los que la habitan: de los que practican el mal por el mal, aun no tocados por el sentimiento del bien, los cuales, ya no siendo dignos del planeta transformado, serán excluidos, visto que, si así no fuese, le ocasionarían de nuevo perturbaciones y confusión y constituirían obstáculo al progreso. Irán a expiar el endurecimiento de sus corazones, unos en mundos inferiores, otros en razas terrestres aun atrasadas, equivalentes a mundos inferiores, los cuales llevaran los conocimientos que hayan adquirido, teniendo por misión hacerlos avanzar. Serán substituidos por Espíritus mejores, que harán reinar en su seno la justicia, la paz y la fraternidad.

Los Espíritus dicen, la Tierra no deberá transformarse por medio de un cataclismo que aniquile de súbito una generación. La actual desaparecerá gradualmente y la nueva la sucederá del mismo modo, sin que haya cambio alguno en el orden natural de las cosas. Todo, pues, se procesara exteriormente, como de costumbre, pero con una única y capital diferencia: una parte de los Espíritus que encarnaban en la Tierra, ahí no más volverán a encarnar. En cada bebe que nace, en vez de un Espíritu atrasado e inclinado al mal, que antes en ella encarnaría, vendrá un Espíritu más adelantado y propenso al bien. Se trata, pues, no de una nueva generación corpórea, sino una nueva generación de Espíritus. Sin duda, es en este sentido que Jesús entendía las cosas, cuando declaraba: “Os digo, en verdad, que esta generación no pasara sin que estos hechos hayan ocurrido”. Así, los que esperan ver la transformación operarse efectos sobrenaturales y maravillosos quedaran bastante decepcionados.

La época actual es de transición; los elementos de las dos generaciones se confunden. Colocados en el punto intermedio, asistimos a la partida de una y a la llegada de la otra, ya se marca cada una, en el mundo, por las características que les son peculiares. Las dos generaciones que se suceden tienen ideas y puntos de vista opuestos. Por la naturaleza de las disposiciones morales y, sobre todo, de las disposiciones intuitivas e innatas, se torna fácil distinguir cual de las dos pertenece a cada individuo. Le cabe fundar la era del progreso moral, la nueva generación se distingue por inteligencia y razón generalmente precoces, aliadas al sentimiento innato del bien y las creencias espiritualistas, lo que constituye señal indudable del cierto grado de adelantamiento anterior. No se compondrá de Espíritus eminentemente superiores, mas de los que, ya habiendo progresado, se hayan predispuestos a asimilar todas las ideas progresistas y estén aptos a secundar el movimiento de regeneración.

Al contrario, lo que distingue a los Espíritus atrasados es, en primer lugar, la revuelta contra Dios, por rechazar a reconocer un poder superior a los poderes humanos; la propensión instintiva para las pasiones degradantes, para los sentimientos antifraternos de egoísmo, de orgullo, de envidia, de celos; en fin, el apego a todo lo que es material: la sensualidad, la codicia, la avaricia.

La promesa de Jesús

Queremos concluir estas líneas sobre todos esos acontecimientos que ya están ocurriendo, en consonancia con las palabras proféticas pronunciadas por el Cristo en el célebre Sermón del Monte: -“Bien aventurados los que son mansos y pacíficos porque ellos habitaran la Tierra”. Jesús al decir eso, no esta exigiendo perfección de los que van a continuar en el planeta después de su ascensión de categoría, pero si la condición de “manso y pacífico”, en otras palabras, pacificado interiormente.

Publicado en el Periódico Correiro Espirita edición 67 Enero 2011. Ultima actualización (10 de marzo del 2011)

Traducido por Jacob