|
¡El hombre es libre!
¿Por qué? Se puede decir que goza de libertad por ser dueño de su pensamiento. ¿Pero, solamente por este motivo el hombre puede ser considerado absolutamente libre o, en realidad, es limitado en sus acciones? ¿Dios es responsable o controlador de la libertad del hombre? ¿Y la sociedad donde se coloca en esta cuestión? ¿Existe la libertad colectiva o ella es totalmente individual? ¿El hombre puede ser responsable por tener o no tener libertad? ¿Depende solamente de él su libertad? ¿Es la justicia espiritual o la justicia de la tierra que libra al hombre?
E aquí una gran cuestión para analizar: ¿Qué es la libertad? Hágase un análisis de la naturaleza a través de detenida observación y se entenderá que hay de detrás de todas las obras, el Creador.
Se llega a esa conclusión por la magnanimidad, por el orden y equilibrio de las leyes naturales. Todo funciona perfectamente bien: las estrellas no se chocan, los mares suben después bajan, el sol aparece por la mañana y se pone al atardecer, de ahí surge la luna, de una pequeña semillita se obtiene un frondoso árbol. Los ríos nacen, crecen, corren entre las montañas y los animales viven de acuerdo con esa naturaleza, y dependen intensamente de ella.
¿Hay un Dios que todo cuida y controla?
Lo que se puede entender es que existen sistemas que funcionan en la naturaleza; son las leyes naturales que administran la tierra, los planetas. El caos y el equilibrio dan el sentido de la vida en el universo. ¿El hombre está sujeto a esas leyes naturales? Se observa que el hombre, el espíritu encarnado, vive de acuerdo y en consonancia con la naturaleza y que depende de ella, si, pero por su pensamiento e inteligencia se diferencia de todos los otros seres.
En cuanto a los animales dependen de las estaciones climáticas para sobrevivir, el hombre se protege por el uso de ropas y equipamientos y, así, avanza en tecnología y en conocimiento, pues él, el hombre, hace uso de una gran ley universal llamada libre albedrío. La ley del libre albedrío, abarca al ser inteligente como un todo, si de un lado el tiene la libertad de pensar, de actuar, de crear, por otro lado es totalmente responsable por las consecuencias de sus actos, sean ellos buenos o malos. La ley es inexorable: ¡planto, recogió!
El hombre, siendo un ser social, no vive solo, mas en grupos de individuos, que son parte de la sociedad y componen la cultura de una determinada región, de un pueblo, de diversos pueblos, que por su vez componen la masa de la población de la tierra, que es parte de la humanidad. Los individuos están intrínsecamente unidos por sus necesidades.
El hombre solo no es capaz de realizarse. Necesita de los diferentes para el propio autoconocimiento. Así, su vida está pautada por sus acciones que interfieren en la vida de otros y por las acciones de terceros que interfieren en su propia vida. Hay un intercambio de acciones que a todos alcanza e influencia, individualmente u colectivamente.
Si, por un lado, hay el libre albedrío, de acción, hay también la responsabilidad por la acción, cuyas consecuencias podrán causar problemas a otro. ¿Entonces, el hombre no es libre para actuar, pues tiene que respetar el derecho y los límites del otro? La acción es libre, pero sus consecuencias deben ser objeto de preocupación, es aquí que podrá interferir en el derecho del otro.
Así, hay libre albedrío para el hombre actuar de acuerdo con su pensamiento, sus sentimientos, su voluntad, sus percepciones y su autoconocimiento, pero que está arrastrando las consecuencias de los propios actos, las limitaciones de cada situación y, principalmente, en lo que se refiere al respeto de los derechos del otro individuo, que por su vez, goza y disfruta de la misma libertad de pensamiento, de los mismos derechos y obligaciones inherentes al ser humano.
¡Consideradas esas situaciones dentro de la sociedad humana, se concluye que el hombre es libre!
Alvino Chiaramonti
Extraído de la Revista Ser Espirita Traducido por Jacob
|