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Es tan bello, cuando a pesar de los problemas que la vida nos ofrezca, a pesar de las dudas y de los embates que podemos sufrir, a pesar de duras reprobaciones que nuestros más allegados nos repriman, a pesar de todo, es tan bello seguir caminando con confianza.
En la vida podemos padecer miles y miles de golpes que se van clavando en nuestro espíritu, miles de situaciones donde a veces, nos cuesta respirar, pero aun así lo más bello es cuando confiamos en el Padre, entonces, todo cambia y todo es mejor.
Cuando confiamos, es como un salvavidas del Padre, es como aire fresco que nos da fuerza para continuar, porque la oración nos da fuerzas para continuar, la confianza es como el combustible que alimenta nuestra razón, todo en una palabra, todo debe desembocar en la fe, la confianza, de que Dios está ahí con nosotros.
Continuemos trabajando en el bien porque si en los problemas nos abandonamos al desaliento o al desanimo entonces quedaremos sin un ancla que nos sujete, sin una cuerda que nos amarre al Creador.
Debemos de entender que en los momentos de aflicción debemos orar más que nunca, pues así nos daremos cuenta que todo pasa y todo vuelve a la normalidad, pues si no confiamos en el Padre, si no Le pedimos ayuda, El tendrá mayor dificultad en ayudarnos porque nos acercaremos a las sombras donde la desesperación y el sufrimiento son los reyes y dominan a los espíritus que se vuelcan en sus oscuras cuevas.
Trabajemos, no permitamos hundirnos en esos lugares sombríos, confiemos, elevemos nuestra mente y oremos al Creador, aprendamos de Jesús que siempre oraba, y El siempre estaba protegido por Dios. Seamos como Él, y dejemos nuestras vidas en las manos del Creador.
Rafael
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