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Las tradiciones religiosas y mitológicas de los países circunvecinos de Palestina están presentes en el Judaísmo, que los transmitió para el cristianismo. Mejor dicho, todos los primeros cristianos, inclusive Jesús, eran judíos. Así, muchos teólogos cristianos antiguos colocaron en sus elucubraciones teológicas ideas mitológicas. ¡Y es extraño que la teología Cristiana del Tercer Milenio aun este mezclada de mitología!
La palabra base de la mitología es mito, sinónimo de fabula y de mentira. Mitomanía es manía de mentir. Y la mitología se volvió importante en los trabajos eruditos modernos como subsidio de la ciencia de la historia de las religiones. Pero cuestiones religiosas mitológicas no deben ser interpretadas literalmente. La propia Biblia, que recibió también influencias mitológicas, tiene muchos textos que no pueden ser interpretados literalmente.
En las Escrituras Sagradas, nosotros espíritus humanos encarnados y desencarnados somos llamados de hijos de Dios y, también, de dioses (Salmo 82, 6; Juan 10,34; y 1 Samuel 28,13). Y Jesús, es obvio, es también Hijo de Dios y Dios, más relativo. Si, Jesús y todos nosotros somos dioses relativos, pues Dios absoluto es solo uno (1 Timoteo 2,5), lo que es Padre y Madre de todos nosotros. Pero, por Jesús ser un Hijo especialísimo de Dios y por influencia de la mitología, los teólogos Lo transformaron en otro Dios absoluto. Y, también, por influencia de la mitología, al divinizar a Jesús, crearon hasta madre para Dios (“Teotokos”) Pero María es apenas Madre de Jesús (“Cristotokos”). ¡Es hasta blasfemia hablar que Dios tiene madre! Y, exactamente, porque Jesús tiene madre, María Santísima, Madre de la Humanidad, Ella no es Dios absoluto.
El Verbo era Dios (relativo, porque fue creado o generado) y estaba con Dios (absoluto, in-creado o in-generado) Jesús Cristo, el Enviado de Dios, es un Hijo especial de Dios, el Padre, el único Ser In-contingente de san Tomas de Aquino, y para los espiritas la Causa Primera de todas las cosas e Inteligencia Suprema (Pregunta Nº 1 del “Libro de los Espíritus”, de Kardec).
Hay una gran diferencia entre Jesús y nosotros. Pero entre Él y Dios hay un abismo, como ya lo decía Ario el gran teólogo no mitológico, del amanecer del cristianismo. Es que la superioridad de Dios sobre Jesús es infinita. “El Padre es mayor que yo” (Juan 14,28) Cuando Jesús dice esta frase: “Lo que unieras en la tierra está unido en los cielos” ella no fue solo para los apóstoles, mas también, para todos sus discípulos de aquella época y de todos los tiempos.
Igualmente, aquella conocida frase de perdonar pecados vale para todos nosotros. Realmente, no solo los apóstoles y el clero, mas todos nosotros podemos y hasta debemos perdonar siempre, setenta veces siete a los que nos ofenden, lo que está unido en los cielos, como nos enseña también la ley de causa y efecto o karma. En el caso de que esas referencias de Jesús fuesen aun mismas apenas para las autoridades religiosas sucesoras de sus apóstoles, ¿Por qué esa exclusividad no está explicita en la Biblia? Eso más me parece una pretensión inconsciente, oriunda no solo de la mitología, mas también y, principalmente, del ego o egoísmo de nuestros hermanos eclesiásticos y teólogos antiguos, medievales, modernos y contemporáneos. Y es por eso y otras cosas más que el cristianismo siempre estuvo dividido y esta también, actualmente, siendo preterido por otras religiones, ¡cuando no por el materialismo!
Escrito por José Reis Chaves
Extraído de la “Revista Cristã de Espiritismo” Traducido por Jacob
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