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10 Cosas que debemos aprender de Japón PDF Imprimir E-mail
Articulos
Escrito por Administrador   
Domingo, 15 de Mayo de 2011 16:16

1. LA CALMA
Ni una sola imagen de golpearse el pecho de dolor. La muestra de dolor en sí ha sido dignamente llevada.

2. LA DIGNIDAD
La disciplina en las colas para el agua y los alimentos. Ni una palabra áspera o un gesto rudo.

3. LA CAPACIDAD
De los arquitectos, increíble, los edificios se balanceaban, pero no caían.

4. LA GRACIA
La gente compraba sólo lo que necesitaba para el momento, por lo que todo el mundo podía conseguir algo.

5. EL ORDEN
No hay saqueos en las tiendas. No tocan el claxon y no adelantan en las carreteras. Sólo comprensión.

6. EL SACRIFICIO
Cincuenta trabajadores quedaron atrás para bombear agua de mar en los N-reactores, sin pensar si habrá recompensa.

7. LA TERNURA
Los restaurantes redujeron los precios. El fuerte cuida a los débiles.

8. LA FORMACIÓN
La gente de edad y los niños, todo el mundo sabía exactamente qué hacer. E hicieron precisamente eso.

9. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Ellos mostraron moderación magnífica en los boletines. Ningún periodista publicó tonterías. Sólo reportajes para difundir la calma.

10. LA CONCIENCIA
¡Cuando se cortó la luz en una tienda, la gente volvió a poner las cosas en los estantes y se marchó en silencio!

Nota del editor:

La siguiente carta, fue escrita por el inmigrante vietnamita Thanh Minh que trabajó en Fukushima como policía, a un amigo en Vietnam, fue publicado en New America Media, el 19 de marzo. Es un testimonio de la fuerza del espíritu japonés, y un corte interesante de la vida cerca del epicentro de la crisis en la central nuclear de Fukushima en Japón.

Fue traducido por el MNOAL editor Andrew Lam, autor de "Como Oriente-Occidente: Escribiendo en dos hemisferios" condensado en Shanghai Daily.

... Ayer por la noche, me enviaron a una escuela de gramática para ayudar a una organización de caridad a distribuir alimentos a los refugiados. Era una larga fila que serpenteaba un lado a otro y vi. a un niño de alrededor de 9 años de edad. Llevaba una camiseta y un par de pantalones cortos. Estaba haciendo mucho frío y el niño estaba en el final de la cola. Me preocupaba que en el momento que le llegara el turno, no hubiera ningún alimento. Así que hablé con él. Dijo que estaba en la escuela cuando ocurrió el terremoto. Su padre trabajaba cerca y se dirigía a la escuela. El estaba en el balcón del tercer piso cuando vio el coche de su padre barrido por el tsunami. Le pregunté acerca de su madre. Dijo que su casa está junto a la playa, que su madre y su hermana pequeña, probablemente no se salvaron. Volvió la cabeza, se secó las lágrimas cuando le pregunté acerca de sus familiares. Estaba temblando por lo que me quité la chaqueta de policía y se la puse a él. Ahí fue cuando mi bolsa de ración de alimentos se cayó. La recogí y se la di a él. "Cuando llegue tu turno, podrías quedarte sin alimentos. Así que aquí está mi parte. Yo ya comí. ¿Por qué no te lo comes?" El muchacho tomó mi comida, se inclinó. Pensé que se lo comería de inmediato, pero no lo hizo. Tomó la bolsa, se acercó al principio de la cola y la puso con toda la comida que estaba esperando para ser distribuida. Me sorprendió. Le pregunté por qué no se lo comía, en vez de añadirla a la pila de los alimentos. Él respondió: "Porque veo gente con mucho más hambre que yo, si lo pongo allí, se van a distribuir los alimentos por igual.." Cuando escuché eso me di vuelta para que la gente no me viera llorar. Una sociedad que puede educar a un niño de 9 años de edad para que entiende el concepto de sacrificio por el bien común es una gran sociedad, un gran pueblo. Bueno, en estas pocas líneas envío a tí y a la familia mis mejores deseos. La hora de mi turno ha llegado nuevamente.

Ha Thanh Minh

Extraído de la Federación Espirita Española.