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Por más que nos dediquemos en estudiar, para mejor comprensión de la Mediumnidad, aun sabemos muy poco al respecto de ese maravilloso don con que la Soberana Sabiduría del universo nos ofreció para las más altas y saludables tareas de orden Espiritual. Pero, a medida que vamos siendo esclarecidos, sobre su utilización de manera provechosa para nuestro crecimiento como Espíritus inmortales que somos, mejor podemos percibirla, sentirla y presenciar sus efectos, para entender que nos hayamos aun en los preliminares de sus cuestiones tan complejas, no obstante la Mediumnidad data de todos los tiempo, otorgada por Dios a todos sus hijos. Así, pellizcamos dentro de una vasta literatura, sobre tan bello tema, algunas líneas que nos puedan traer un poco más de esclarecimiento, en el propósito mayor de contribuir para que nos tornemos dignos trabajadores del área mediúnica, buscando servir cada día mas y mejor, transformándonos en instrumentos útiles en la labranza del Maestro de Nazaret, esparciendo en nuestra vuelta la claridad del amor en forma de caridad a los más necesitados. Comenzamos por el Libro de los Médiums, donde recogemos los enseñamientos que siguen:
226. ¿El desarrollo de la mediumnidad guarda relación con el desarrollo moral de los médiums? “No; la facultad propiamente dicha depende del organismo; es independiente de la moral; no sucede lo mismo con el uso, que puede ser más o menos bueno, según las cualidades del médium.”
Se ha dicho siempre que la mediumnidad es un don de Dios, una gracia, un favor. ¿Por qué, pues, no es el privilegio de los hombres de bien y por qué se ven hombres indignos que están dotados de ella al más alto grado y de la que hacen un mal uso? “Todas las facultades son favores de que debe darse gracias a Dios, puesto que hay hombres que son privados de ellos. ¿Podrías también preguntar por qué Dios concede buena vista a los malhechores, destreza a los tramposos, la elocuencia a aquellos que se sirven de ella para decir cosas malas? Lo mismo sucede en la mediumnidad; son dotadas de ellas personas indignas, porque tienen necesidad de esta facultad para mejorarse. ¿Acaso pensáis que Dios rehúsa al culpable los médiums de salvación? Los multiplica a su paso, se los pone en las manos; a ellos toca el aprovecharse. ¿Judas, el traidor, no hizo milagros y sanó enfermos como apóstol? Dios quiso que tuviese este don, para que su traición fuese más odiosa.”
Los médiums que hacen mal uso de su facultad, que no se sirven de ella con las miras del bien o que no se aprovechan para su instrucción, ¿sufrirán las consecuencias de esa falta? “Si, hacen mal uso de esta facultad, serán doblemente castigados, porque tienen un medio más para ilustrarse y no se aprovechan. El que ve claro y tropieza es más vituperable que el ciego que cae en el hoyo. Puesto que las cualidades morales del médium alejan a los Espíritus imperfectos, ¿en qué consiste que un médium dotado de buenas cualidades transmita contestaciones falsas y groseras? “¿Conoces tú, todos los pliegues de tu alma? Por lo demás, sin ser vicioso puede ser ligero y frívolo; y algunas veces tiene necesidad de una lección a fin de que esté preparado.”
¿Por qué permiten los Espíritus superiores que las personas dotadas de un gran poder como médiums, y que podrían hacer mucho bien, sean los instrumentos del error? “Ellos procuran influirles, pero cuando se dejan arrastrar por el mal camino les dejan ir. Por esto se sirven de ello con repugnancia, porque “la verdad no puede ser interpretada por la mentira.”
¿Es absolutamente imposible tener buenas comunicaciones por un médium imperfecto? “Un médium imperfecto puede, algunas veces, obtener cosas buenas, porque si tiene una hermosa facultad, los Espíritus buenos pueden servirse de él a falta de otro en una circunstancia particular; pero esto sucede sólo momentáneamente, porque desde que encuentra uno que les conviene mejor le dan la preferencia.”
¿Cuál es el médium que podríamos llamar perfecto? “¡Perfecto! ¡Ah! Vosotros sabéis que la perfección no está sobre la Tierra; de otro modo no estarías en ella; di, pues, médium bueno, y esto será ya mucho, porque son raros. El médium perfecto sería aquel a quien los malos Espíritus no se hubieran atrevido jamás a hacer una tentativa para engañarle; el mejor es aquel que, no simpatizando, sino con buenos Espíritus, ha sido engañado menos veces.”
¿Si solo simpatiza con buenos Espíritus, cómo éstos pueden permitir que sea engañado? “Los buenos Espíritus lo permiten algunas veces con los mejores médiums para ejercitar su juicio y enseñarles a discernir lo verdadero de lo falso; además, que por bueno que sea un médium nunca es tan perfecto que no pueda dar lugar a ser atacado por algún flanco débil; esto debe servirle de lección. Las falsas comunicaciones que recibe de vez en cuando son advertencias para que no se crea infalible y no se enorgullezca, porque el médium que obtiene las cosas más notables no puede envanecerse por ello, pues le sucede como al que toca el organillo, que produce muy buenos aires dando vueltas al manubrio de su instrumento.”
¿Cuáles son las condiciones necesarias para que la palabra de los Espíritus superiores nos llegue pura de toda alteración? “Querer el bien, desterrar el egoísmo y el orgullo, lo uno y lo otro es necesario.”
Si la palabra de los Espíritus superiores no llega a nosotros pura, sino con las condiciones que con dificultad se encuentran ¿no es esto un obstáculo para la propagación de la verdad? “No, porque la luz llega siempre para aquel que quiere recibirla. El que quiere ver claro debe huir de las tinieblas y las tinieblas están en la impureza del corazón. Los Espíritus que vosotros miráis como la personificación de bien no se presentan de buena gana al llamamiento de aquellos cuyo corazón está manchado por el orgullo, la ambición y la falta de caridad. Aquellos, pues, que quieren ver claro que se despojen de toda vanidad humana y humillen su razón ante el poder infinito del Creador; esta será la mejor prueba de su sinceridad, y esta condición cada uno puede llenarla.”
227. Si el médium, desde el punto de vista de la ejecución, sólo es un instrumento, ejerce con relación a la moral una gran influencia. Puesto que para comunicarse el Espíritu extraño se identifica con el Espíritu del médium, esta identificación no puede tener lugar sino cuando entre los dos hay simpatía y, sí puede decirse así, afinidad. El alma ejerce sobre el Espíritu extraño una especie de atracción o de repulsión, según el grado de su semejanza o diferencia; así, pues, los buenos tienen afinidad por los buenos y los malos por los malos; de donde se sigue que las cualidades morales del médium tienen una influencia capital sobre la naturaleza de los Espíritus que se comunican por su intermediario. Si es vicioso, los Espíritus inferiores vienen a agruparse a su alrededor y están siempre prontos para tomar el puesto de los buenos que se han llamado. Las cualidades que atraen con preferencia a los buenos Espíritus son: la bondad, la benevolencia, la sencillez de corazón, el amor al prójimo, el desprendimiento de las cosas materiales; los defectos que les alejan son: el orgullo, el egoísmo, la envidia, los celos, la ira, la ambición, la sensualidad y todas las pasiones por las cuales el hombre se une a la materia. ¹
Fuente: “Libro de los Médiums capitulo XX”
Pasamos ahora a algunos enseñamiento contenidos en el libro:”En los dominios de la mediumnidad, por el Espíritu André Luiz, psicografiado por Chico Xavier
–Indudablemente –dijo el asistente Áulus– la mediumnidad es un problema de los más sugestivos en el mundo actual. El hombre de la Tierra se va acercando a la Era del espíritu bajo la luz de la Religión Cósmica del amor y de la sabiduría y, ciertamente, precisa de cooperación a fin de favorecer su comprensión.
Sobre Áulus, nos informa André Luiz: Se interesaba por las experimentaciones mediúmnicas desde 1779, cuando conoció a Mesmer, en París, y comenzó el estudio de las célebres propuestas lanzadas al público por el famoso magnetizador. Reencarnando a principios del siglo pasado, había apreciado de cerca las realizaciones de Allan Kardec en la codificación del Espiritismo. Había intimado con Cahagnet y Balzac, con Teófilo Gautier y Víctor Hugo, acabando sus días en Francia después de varios decenios consagrados a la mediumnidad y al magnetismo con las características científicas de Europa. En el Mundo Espiritual proseguía con el mismo rumbo, observando y trabajando en su apostolado educativo. Se dedicaba ahora a la obra de espiritualización de Brasil desde hacía más de treinta años. Comentaba las esperanzas del nuevo campo de acción, dándonos a conocer el magnífico conjunto de memorias y experiencias del que era portador.
Áulus lleva Andre Luiz e Hilario para oír la conferencia del Instructor Albério, en un gran reciento del Ministerio de las Comunicaciones, que entre otros enseñamientos les hablo: “…Cada mundo posee el campo de tensión electromagnética que le es propio dentro del grado de fuerza gravitacional que mantiene su equilibrio, así como cada alma se ubica en el círculo de fuerzas vivas que tienen afinidad con su “hálito” mental, es decir, en la esfera de criaturas a las que se une según sus necesidades de ajuste o evolución espiritual. Cada planeta hace sus revoluciones en la órbita que le es asignada por las leyes del equilibrio sin exceder las líneas de gravitación que le corresponden, así como cada conciencia evoluciona dentro del grupo espiritual que condiciona su actuación. Somos, pues, un enorme conjunto de inteligencias sintonizadas en un mismo grado vibratorio de percepción, integrando un Todo constituido por algunos miles de millones de seres que forman, por así decirlo, la humanidad terrestre…
…Hijos del Creador, de Él heredamos la facultad de crear y desarrollar nutrir y transformar. Naturalmente circunscritos en las dimensiones conceptuales en que nos encontramos, aunque en lo insignificante de nuestra posición comparada a la gloria de los Espíritus que ya alcanzaron la angelitud, podemos arrojar de nosotros energía del propio pensamiento, estableciendo, en torno a nuestra individualidad, el ambiente psíquico que nos es particular…
…Nuestra mente es, de este modo, un núcleo de fuerzas inteligentes generando un plasma sutil que, al exteriorizarse incesantemente fuera de nosotros, ofrece recursos de objetividad a las figuras de nuestra imaginación, bajo la dirección de nuestros propios designios. La idea es un “ser” organizado por nuestro espíritu, al que el pensamiento da la forma y la voluntad imprime movimiento y dirección. Del conjunto de nuestras ideas resulta nuestra propia existencia…
…Según es fácil de deducir, todos los seres vivos actúan en la onda de psiquismo que les es peculiar dentro de las dimensiones que les son características o en la frecuencia que les es propia. Ese psiquismo no depende de los centros nerviosos, de modo que, fluyendo de la mente, es quien condiciona todos los fenómenos de la vida orgánica en sí misma.
…Examinando, pues, los valores anímicos como facultades de comunicación entre los espíritus, cualquiera que sea el plano en que se encuentren, no podemos perder de vista el mundo mental del agente y el del receptor, ya que, en cualquier acto mediúmnico, la inteligencia receptiva está sujeta a las posibilidades y a la coloración de los pensamientos en que vive, y la inteligencia emisora queda sometida a los límites y a las interpretaciones de los pensamientos que es capaz de producir. Un hotentote desencarnado, comunicándose con un sabio terrenal ligado todavía a su envoltura física, no podrá ofrecer a éste otros informes que los de las formas triviales en que se desenvolvían en el mundo sus experiencias primitivas; así como un sabio, sin la vestidura carnal, entrando en relación con el hotentote ligado a su “hábitat” africano, no conseguirá brindarle su cooperación inmediata sino en el trabajo embrionario en el que éste tiene fijadas sus preocupaciones mentales, como ser el auxilio a un rebaño bovino o la cura de males del cuerpo material. Por ello, el hotentote no se sentiría feliz en la compañía del sabio, y el sabio, a su vez, no se detendría con aquél por falta de ese alimento, casi imponderable, al que podemos denominar “vibraciones compensadas”. Es por ley que nuestras mayores alegrías son recogidas al contacto de aquellos que, al comprendernos, cambian con nosotros valores mentales de cualidades idénticas a las nuestras, así como los árboles ofrecen un mayor coeficiente de producción si se les coloca entre compañeros de la misma especie, con los cuales intercambian sus principios germinativos. En la mediumnidad, igualmente, no podemos olvidar el problema de la sintonía. Atraemos a los espíritus que tienen afinidad con nosotros, de la misma manera que somos por ellos atraídos, y si es verdad que cada uno de nosotros solamente puede dar conforme a lo que tiene, es indiscutible que cada uno recibe de acuerdo con lo que da. Encontrándose la mente en la base de todas las manifestaciones mediúmnicas, cualesquiera que sean las características en que se expresen, es imprescindible enriquecer el pensamiento incorporándole los tesoros morales y culturales, los únicos que nos posibilitan fijar la luz que desciende hasta nosotros de las esferas más altas, a través de los genios de la sabiduría y el amor que supervisan nuestras experiencias. Acertaron aquellos que compararon nuestro mundo mental a un espejo. Reflejamos las imágenes que nos rodean y dirigimos en dirección de los demás las imágenes que creamos. Y como no podemos escapar al imperativo de la atracción, retrataremos solamente la claridad y la belleza si nosotros establecemos la belleza y la claridad en el espejo de nuestra vida íntima…
…Misiones santificantes y guerras de destrucción, tareas nobles y obsesiones pérfidas tienen su origen en los reflejos de la mente individual o colectiva, combinados con las fuerzas sublimes o degradantes de los pensamientos que las nutren. Sepamos, pues, cultivar la educación, perfeccionándonos más cada día. Todos somos médiums, sea cual fuere la actividad que desempeñemos. La fuerza psíquica, en muchos niveles de expresión, es peculiar a todos los seres, pero no existe perfeccionamiento mediúmnico sin la purificación de la individualidad. Es contraproducente, por tanto, intensificar el movimiento de la energía sin disciplinar sus impulsos. Es peligroso poseer sin saber usar. El espejo sepultado en el lodo no refleja el esplendor del Sol. El lago agitado no refleja la imagen de la estrella que titila en el infinito. Elevemos nuestro caudal de conocimientos con el estudio bien llevado y perfeccionemos la calidad de nuestras emociones con el ejercicio constante de las virtudes superiores, si queremos recoger el mensaje de las Grandes Almas. La mediumnidad no basta por sí sola. Es imprescindible saber qué tipo de onda mental asimilamos, para conocer la calidad de nuestro trabajo y juzgar acerca de la dirección tomada.”
Capítulo II
Aúlus esclarece a André Luiz y su compañero Hilário sobre la posibilidad del plano espiritual aquilatar las posibilidades de los grupos de trabajadores del plano físico en la tarea mediúmnica, como el auxilio de un aparato especial llamado Psicoscópio.
“…En nuestro trabajo de supervisión, podemos con él clasificar sin dificultad las perspectivas de los distintos grupos de servicios psíquicos que existen en el mundo. Analizando la psicoscopia de una persona o de un equipo de trabajadores, es posible deducir sus posibilidades y calificar la categoría de su condición. Según las radiaciones que proyectan, planificamos la obra que puedan realizar en el futuro. Si el espectroscopio permite al hombre investigar la naturaleza de los elementos químicos que se hallan a enormes distancias, analizando la onda luminosa que emiten, con mayor facilidad identificaremos los valores de la individualidad humana por los rayos que ésta emite. La moralidad, el sentimiento, la educación y el carácter son conocidos con claridad mediante una breve observación.
Pero –indagó Hilario con espíritu investigador– y en la hipótesis de que surjan elementos arraigados en el mal en un grupo de cooperadores del bien, ¿los instructores espirituales procederán a su expulsión por la revelación de la ficha psicoscópica?
No será preciso. Si la mayoría permanece empeñada en la práctica del bien, la minoría, prisionera del mal, se alejará del conjunto, poco a poco, por falta de afinidad.
Con todo -agregó mi compañero– ¿qué sucede en una institución cuyo programa elevado degenera en desarmonías, induciéndonos a reconocer que la virtud no pasa de ser en ella una bandera ficticia que oculta a la ignorancia y la perversidad?
Entonces, en ese caso –respondió con serenidad el interpelado– prescindimos de intervenir o acusar, pues la vida se encarga de colocar a cada uno en el lugar que le corresponde…
…No podemos realizar cualquier estudio de facultades mediúnicas, sin el estudio de la personalidad. Considero, así, de extrema importancia la apreciación de los centros cerebrales, que representan bases de operación del pensamiento y de la voluntad, que influyen de modo comprensible en todos los fenómenos mediúnicos, desde la intuición pura a la materialización objetiva. Esos recursos, que merecen la defensa y el auxilio de las entidades sabias y benevolentes, en sus tareas de amor y sacrificio junto a los hombres, cuando los médiums se sustentan en el ideal superior de la bondad y del servicio al prójimo, en muchas ocasiones pueden ser ocupados por entidades inferiores o animalizadas, en lastimables procesos de obsesión…
….Muchos médiums se arrojan a perjuicios de esa orden. Después de ensayos prometedores y comienzo brillante, se creen dueños de recursos espirituales que no les pertenecen o temen las aflicciones prolongadas de la marcha y se recogen en la inutilidad, descendiendo de nivel moral o ubicándose a improductivo reposo, por cuanto retoman inevitablemente la cultura de los impulsos primitivos que el trabajo incesante en el bien los induciría a olvidar…
….Nuestras realizaciones espirituales del presente son pequeños rayos de claridad sobre las pirámides de la sombra de nuestro pasado. Es imprescindible mucha cautela con las siembras del bien para que la ventisca del mal no los arrase. Es por eso que la tarea mediúmnica, examinada como instrumentación para la obra de las inteligencias superiores, no es tan fácil de ser conducida a buen término, ya que, contra el canal aun frágil que se ofrece al pasaje de la luz, comete las ondas pesadas de las tinieblas de la ignorancia, se agitan, compactas, a nuestro alrededor….”
Capítulo III
“…El Espíritu en turbación es un alienado mental, exigiendo auxilio. En las sesiones de caridad, en la que presenciamos, el primer socorrista es el médium que lo recibe, mas, si ese socorrista cae en el patrón vibratorio del necesitado que le ruega servicio, hay poca esperanza en el amparo eficiente. El médium, pues, cuando integrado en las responsabilidades que posee, tiene el deber de colaborar en la preservación del orden y de la responsabilidad en la obra de asistencia a los desencarnados, permitiéndoles esa manifestación no chocando con la dignidad imprescindible al reciento…
….Y en una imagen feliz para ilustrar el asunto, agregó:
-Un médium pasivo, en tales circunstancias, puede ser comparado a la mesa de cirugía, reteniendo al enfermo necesitado de ayuda médica. Si el mueble especializado no posee firmeza y humildad, cualquier intervención sería del todo imposible…”
Capítulo XIII
En materia de mediumnidad, no nos olvidemos del pensamiento. Nuestra alma vive donde está el corazón. Caminamos al influjo de nuestras propias creaciones, sea donde fuere. La gravitación en el campo mental es tan efectiva como en la esfera de la experiencia física. Sirviendo al progreso general, el alma se mueve en la gloria del bien. Encerrándose en el egoísmo se arrastra, en desequilibrio, por las tinieblas del mal. La Ley Divina busca el bien para todos. Colaborar en la ejecución de sus propósitos sabios es iluminar la mente y clarificar la vida. Ponerle trabas con el pretexto de favorecer los caprichos perniciosos, es oscurecer la razón y coagular las sombras alrededor de nosotros mismos. Es indispensable enjuiciar todo lo que respecta a la orientación de nuestros propios pasos, a fin de evitar la niebla de la perturbación y el dolor angustioso del remordimiento. En los dominios del espíritu no existe la neutralidad. Evolucionamos con la luz eterna, según los designios de Dios, o nos estancamos en las tinieblas conforme a la equívoca determinación de nuestro “yo”.
…satisfecho sólo con la apariencia, en materia religiosa, sin preocuparse de su perfeccionamiento interior, es tan inútil para el alma como aceptar un cargo entre los hombres sin asumir la responsabilidad que conlleva. Las simples expresiones de fe no son meras palabras con las que podamos cubrir nuestras deficiencias y debilidades. Implican deberes de purificación que no debemos rechazar, aceptando las obligaciones que nos corresponden. En nuestros círculos de trabajo, no debe bastarnos con el hecho de creer y estar convencido. Nadie es realmente espírita ni está a la altura de este nombre sólo por haber conseguido la cura de una dolencia rebelde con la ayuda de entidades amigas, y se convenza con ello, admitiendo la intervención del mundo espiritual en su existencia; como tampoco nadie es médium, en el elevado concepto del término, solamente porque sea el instrumento de comunicación entre las humanidades visible e invisible. Para realizar el trabajo que nos fue asignado, conforme a los principios superiores que iluminan nuestra marcha, es necesario concretar la esencia de éstos en nuestras realizaciones como testimonio de nuestra conversión al amor santificante. No bastará, por tanto, el solo meditar acerca de nuestro idealismo superior. Es preciso hacerlo realidad en nuestras manifestaciones de cada día. ²
Es, muy importante que, nosotros, médiums, nos concienciemos del gran beneficio que el correcto ejercicio de la mediumnidad nos faculta, y busquemos perfeccionar cada vez más en las tareas de socorro espiritual, para subir algunos escalones en la escala del progreso espiritual que tiene en Jesús Cristo el modelo a ser seguido por todos, para que ejercitando la práctica de la caridad en pro de los más necesitados, esparciendo el bien en torno a nuestra necesaria y tan soñada reforma moral.
Para saber más lea:
1) Libro de los Médiums Capitulo XX. 2) En los dominios de la Mediumnidad, por el espíritu André Luiz, Psicografiado por Chico Xavier. 3) Grifos nossos. Por Francisco Rebouças Extraído de la revista “Jornal Correio Espírita” Traducido por Jacob
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