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Fue realizado, recientemente, en la ciudad de Recife en el Estado de Pernambuco, el aborto a una niña de 9 años de edad. Según el Ginecólogo José Severiano Cavalcanti, en una ciudad de salud, el encontró conveniente para salvaguardar a la madre embarazada que se encontraba en riesgo de vida si continuaba para tener el parto, pues pesaba sólo 33 kilos y un metro treinta y tres centímetros de estatura. La edad cronológica no coincidía con la estructura flaquita y desnutrida. Este hecho generó una polémica nacional, pues tuvo origen una violación del padrastro que, fríamente, usando la inexperiencias de una joven cometió el abuso sexual. Pronto se hizo conocido para el público, por los sacerdotes que pidieron la excomunicación de los médicos, de la opinión pública y, hasta con el pronunciamiento del Presidente de la República, hablando así sobre este acontecimiento.
La ley penal brasileña permite el aborto cuando existe la violación que es una violencia contra la mujer por un hombre de mal carácter que la viola física y moralmente en un atentado contra la moral y la vida pudiendo llegar hasta el cuarto mes de la gestación. En la visión reencarnacionista que la Doctrina Espírita nos enseña que analicemos por algunos ángulos el hecho ocurrido. 1º. Según la Doctrina el libre albedrío, esto es, la autonomía de la decisión es del autor del acto. Pero, en este caso se trata de una niña menor de edad, cabía así, a la madre tomar la decisión de hacer o no hacer el aborto. 2º. El Libro de los Espíritus nos orienta que abortar es un crimen, incluso en la violación, y la madre en circunstancia adversa debe tener a la criatura, salvo que, en esta situación, esto ponga en riesgo su vida. 3º. Vivimos en la Tierra conforme la ley moral de causa y efecto consonante las enseñanzas de Jesús, que nos dice: “quien siembra vientos recoge tempestades” y el apóstol Pablo añade hablando a los Galatas: “No erréis, de Dios no se burla. Lo que el hombre sembrara, esto mismo, cogerá” lo que significa decir que las vivencias son muchas, pasado, presente y futuro se encajan, y todo en la vida es el resultado de lo que hicimos ayer, pues ahora, construimos el mañana por la ley de la reencarnación y la Justicia Mayor. 4º. El padrastro y la niña están sujetos a la Ley de Dios, pero en este caso, no tuvieron el amparo de esta ley, pues fue un acto bárbaro de un hombre vil que conviviendo con esta familia, la mujer y los niños, no las respetó debidamente. 5º. En cuanto a los espíritus reencarnantes que, también son eternos, sufrirán la frustración de no volver para la Tierra, en este momento. Pues, por la Justicia Divina estaban sufriendo algún rescate que no sabemos. Finalmente, estamos contra el aborto de cualquier especie, pero en este caso de excepción, salvar a la niña respetando su vida es un acto de Amor. ¡Piense en esto! João Batista Cabral
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