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A mi primogénito, que nació muerto |
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Amalia Domingo Soler
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Escrito por Administrador
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Sábado, 04 de Febrero de 2012 18:15 |
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«Le dormiré cantando en mis rodillas, vendrá la noche que la calma vierte, y los dos andaremos de puntillas para que nuestro niña no despierte».
¡Así dijo- mi dulce compañera con aquella hermosísima alegría de la que ya sin vacilar espera y cantaba... y cantando sonreía... y la cuna mecía como si: el niño su canción oyera...!
¡Más ¡ay!, del ángel las tendidas alas por el azul del aire se perdieron; del bautismo las galas blanco sudario para el niño fueron!
Huérfanas nuestras almas, suspirando; del niño recogieron los despojos, ¡pasó!... ¡Más tan deprisa y tan callando, que ni aun por vernos entreabrió los ojos!
¡La cristalina perla de rocío se evaporó en la arena del desierto; el ángel vino... pero el ángel mío tan ángel fue, que sin vivir ha muerto!
¡Y en tanto sigue la cansada luna velando nuestras noches de cariño, mientras al lado, ¡de la yerta cuna los dos seguimos esperando al niño!
Amalia Domingo Soler
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