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La muerte PDF Imprimir E-mail
Amalia Domingo Soler
Escrito por Administrador   
Miércoles, 19 de Enero de 2011 16:02

"¡¡Oh muerte, cuan amarga es tu memoria!! ¡¡Cuan presto tu venida!! ¡cuan dudosa tu hora y cuan universal tu senorio! Los poderosos no te pueden huir; los sabios no te saben evitar; los fuertes, contigo pierden su fortaleza; para contigo ninguno hay rico, pues ninguno puede comprar la vida por dineros. Todo lo andas, todo lo cercas y en todo lugar te hallas. Tu paces las yerbas, bebes los vientos, corrompes los aires, mudas lo siglos, truncas el mundo y no dejas de sorber la mar. Todas las cosas tienen su crecientes y menguantes; mas tu siempre permaneces en un mismo ser. Eres un martillo que siempre hiere, espada que nunca se embota, lazo en que todos caen, cárcel en que todos entran, mar donde todos peligran, pena que todos padecen y tributo que todos pagan. !Oh muerte cruel!.

¿Como no tienes lastima de venir al mejor tiempo e impedir los negocios encaminados al bien? Robas en una hora lo que se gano en muchos anos, evitas la sucesión de los linajes, dejas los reinos sin herederos, hinchas el mundo de orfandades, cortas el hilo de los estudios, haces malogrados los buenos ingenios, juntas el fin con el principio sin dar lugar a los medios; finalmente, eres tal, que Dios lava sus manos de ti y se justifica diciendo que el no te hizo, (Sap. I y II) sino que por envidia y arte del diablo tuviste entrada en el mundo." (Fray Luis de Granada)

Parece increíble que un hombre tan sabio como fray Luis de Granada pudiera repetir que Dios se lavo las manos de la muerte y que solo por arte del diablo tuvo esta entrada en el mundo. Magistralmente pintado se ve el horror que la muerte inspira a los que creen en su dominio, funesto error que a tantos males nos ha conducido. La ignorancia de la eternidad ha sido la tea incendiaria que ha reducido a cenizas la felicidad de los hombres; pero ha llegado la hora que cual nuevo fénix la razón renazca y se eleve exclamando: No digáis “!oh muerte cuan amarga es tu memoria!”; porque la muerte es el raudal de la vida. No lamentéis que “ningún rico pueda comprar la vida por dinero” porque si no existiera esta igualdad, los pobres de la tierra se convertirían en asesinos. Apreciad con mejor sentido las leyes de Dios. “Esa pena que todos padecen y ese tributo que todo pagan” es la prueba inequívoca de la eterna justicia de Dios .¿Y aun te quejas, pobre mortal? .No tienes bastante con las anomalías y las injusticias que cometen los hombres, sino que aun interrogas a ese poder supremo, a esa espada de Damocles suspendida sobre la humanidad y lamentas que los ricos y los sabios tengan que sucumbir como los demás hombres y “se interrumpa la sucesión de los linajes y se queden los reinos sin herederos y se junte el fin con el principio”

Eso que llamáis muerte es la síntesis de la justicia de Dios: la muerte es la igualdad, es la eterna democracia. Nada importa que los grandes encierren a sus muertos en cajas de plomo y antes los embalsamen; aquella materia tardara mas o menos tiempo en descomponerse; podrá conservarse hasta la momificación; pero nunca recobrara la vida, nunca entrara en relación aquel cuerpo con la humanidad. La ciencia podrá detener la disgregación de la materia, pero nunca conseguirá la agrupación de los átomos para constituir la envoltura de las almas. Los cuerpos aun no se han formado bajo el frio calculo de los sabios. .¿Y os quejáis que la ley sea igual para todos? Bien dicen que los pueblos no tienen mas gobierno que le que se merecen y la humanidad de la tierra ella misma se forja sus cadenas; y cuando sus grandes hombres caen abrumados bajo las mas terribles tiranías, aun hay seres que deploran que la muerte difunda en todas partes su halito destructor.

¡¡Lamentáis la renovación de la vida!! ¡Deploráis el progreso del mundo! !Ay de la tierra, si hubieran de existir siempre sus tiranos!. ¿Sabéis lo que era la vida de los siervos? ¿De aquellos esclavos pegados al terreno? ¡Sin voluntad, sin dignidad, sin libertad individual! Si los grandes de aquellos tiempos hubieran sido inmortales como los dioses que el hombre creaba, si su aliento no se hubiera extinguido, si su palabra no se hubiere perdido en la noche en la noche del tiempo, si sus ordenes crueles no hubiesen sido anuladas por la muerte !ay de la humanidad! La muerte y solo la muerte ha saneado este pantano llamado Tierra. La muerte es la renovación, es la imagen del invierno; todo lo que muere en esa melancólica estación renace en la primavera, del mismo modo, el espíritu deja su cuerpo para abonar la Tierra y vuelve a la primavera para vivir con las flores, con los pájaros y con la luz.

Si el hombre fuera eterno en la Tierra, Dios seria cruel. ¡Vivir aquí mucho tiempo, donde todo se confabula para la vida del dolor, nuestras necesidades, nuestro organismo, nuestro modo de ser, nuestros afectos imperiosos y exclusivos!... ¡Oh! la muerte debía ser proclamada como la redentora del hombre. ¡Vivir!. ¿Sabéis lo que es vivir en la Tierra, donde no hay mas que dos jerarquías, victimas y verdugos, el fuerte y el débil, en política, en religión, en artes, en ciencia, en afectos íntimos, en todo? .¿No concebís una vida mejor, donde la anarquía no sea el código social? ¡Ah! nosotros concebimos otra vida mas noble, mas elevada, mas pura, no en el estacionamiento de la gloria, sino en el trabajo sin la estaba, en la ciencia sin la envidia, en la soberanía del amor, en el estudio indefinido, en el arte idealizando la verdad, en la industria emancipando al obrero, creemos que el hombre, esa ultima palabra de Dios, en cierto modo, puede ser mas digno, mas grande, mas sublime de lo que ha sido hasta ahora; por esto consideramos a la muerte como la tabla salvadora de la humanidad y desde que hemos conocido el espiritismo, mucho mas, porque vemos que esa crisis es muy necesaria para nuestro progreso, no porque creamos que el espíritu adquiere ciencia con solo dejar la materia, no, no es eso, pero si, que un espíritu adelantado ve mucho mas lejos libre de su cuerpo, que ligado a la materia y un espíritu criminal, al morir, siquiera el estupor y el asombro le detienen cerca de su tumba y si ve solo a sus victimas, ya principia a pagar sus deudas. De todos modos, la muerte es el principio de la vida.

Dice Michelet, “que la ignorancia de los tiempos barbaros hizo de la muerte un espectro y la muerte es una flor” El hombre es quien hizo el sepulcro y luego le ha tenido miedo. ¡Oh Ciencia, ciencia, dulce consoladora del mundo y verdadera madre de la alegría! ¡Cuan acertadamente piensa el escritor francés! ¡Cuanto mas adelantado es su pensamiento que el del insigne español que nos ha dado lugar a dedicar algunas líneas a ese regulador eterno, a ese reloj de los siglos que no se ha parado nunca, a ese algo inexplicable que fecundiza la tierra con mares de llanto, pero que engrandece el destino del hombre como todas las creaciones de Dios! ¡Sin la muerte no hubieran existido los héroes! Ella deifico a Cristo y ha inmortalizado a los genios. ¡El laurel de la victoria solo crece en la tumba de los mártires! ¡La muerte es la apoteosis de todos los sacrificios humanos! ¡Los hombres vistos de cerca, son hombres y tras de la losa del sepulcro son dioses! Bendigamos la muerte, porque es la emancipación del espíritu, porque es el aparato salvavidas, que nos permite nadar en los mares del infinito; porque es el globo que nos eleva y nos conduce al espacio, para admirar otros mundos, otras razas, otras civilizaciones que den a nuestro espíritu nueva vida. La muerte es el perdón que Dios ha concedido a la humanidad; es la resurrección del espíritu. !Sin la muerte, el hombre no podría vivir!

Amalia Domingo Soler

Periódico Espirita “El Buen Sentido” (Mayo de 1878)